La vuelta de Zelaya disparó una ofensiva de sectores golpistas

Galería de Imágenes (3)
El mandatario depuesto fue recibido por una multitud.
El regreso a Honduras del depuesto mandatario generó una ofensiva de los medios que apoyaron el golpe de Estado. «Buscará el poder», «Llegó escoltado por sectores de la izquierda» y «sus objetivos son los mismos que hace 23 meses» fueron algunos de los comentarios.

El regreso a Honduras del ex presidente Manuel Zelaya desencadenó una ofensiva de los sectores que hace casi dos años contribuyeron a su derrocamiento y que ahora también incluyen en sus críticas al mandatario Porfirio Lobo, según lo reflejó profusamente hoy la prensa local.

Los medios que apoyaron el derrocamiento de Zelaya trataron de restarle importancia al regreso del ex mandatario, quien ayer llegó ayer a Tegucigalpa tras 16 meses de exilio en la República Dominicana y al cumplirse exactamente 23 meses del movimiento que lo depuso y lo expulsó del país.

Las ediciones de hoy de esos diarios critican en sus comentarios “las pretensiones” de Zelaya de continuar su lucha por el llamado a una asamblea constituyente con la supuesta “complicidad” de Lobo, reportó la agencia noticiosa ANSA.

El periódico El Heraldo tituló que Zelaya “buscará el poder con la resistencia” y subrayó que “llegó escoltado por dirigentes de la izquierda latinoamericana”; La Prensa señaló que “sus objetivos siguen siendo los mismos que hace 23 meses”, y La Tribuna, con ironía, escribió que “acompañado del combo, arribó Mel (apodo de Zelaya) a Tegucigalpa”.

Por otra parte, el analista Raúl Pineda, del Partido Nacional gobernante, acusó a Lobo de convertirse en aliado de Zelaya para impulsar la asamblea constituyente y la reelección presidencial, y Fernando Anduray, dirigente de la golpista Unión Cívica Democrática, expresó que “Lobo sigue los pasos de Zelaya en volverse amigo de (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez”.

En cambio, Tiempo, el único periódico que condenó el golpe de estado, dijo que el regreso de Zelaya representa “el cierre de una etapa y el principio de otra, en la que habrá de trazarse la ruta para avanzar en la refundación del Estado y la construcción de una nueva sociedad”, pero advirtió que “la emotividad tendrá que dar paso al análisis objetivo” de la situación.

El sociólogo y analista político Eugenio Sosa afirmó que con el retorno de Zelaya se cierra un ciclo “marcado por la lucha popular antigolpe” y se abre otro caracterizado por “la construcción de un nuevo instrumento político que apunta a la disputa electoral para la toma del poder”.

Sosa sostuvo que Zelaya y el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) “deben estructurar de inmediato una estrategia política y de poder” en los próximos meses pues, de no hacerlo, “es posible que se genere confusión, dispersión y pugnas internas”.

El depuesto mandatario regresó ayer a Tegucigalpa, donde fue recibido por miles de simpatizantes, en un avión procedente de Managua en el que lo acompañaban, entre otros, el canciller venezolano, Nicolás Maduro; el asesor presidencial brasileño Marco Aurelio García; el ex presidente panameño Martín Torrijos, y la ex senadora colombiana Piedad Córdoba.

En la capital hondureña lo esperaban la canciller colombiana, María Angela Holguín, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

El retorno de Zelaya a su país fue facilitado por la mediación de Chávez y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y permitirá que Honduras pueda ser readmitida como miembro de la OEA.

Esa mediación se materializó en el acuerdo que Lobo y Zelaya firmaron hace siete días en la ciudad colombiana Cartagena de Indias, con Santos y Maduro como testigos, en el que se garantizó la plena vigencia de los derechos cívicos para el ex mandatario.

La voluntad de Zelaya de llamar a una consulta popular para que los hondureños se pronunciaran sobre la pertinencia o no de llamara a una asamblea constituyente para reformar la carta magna fue la excusa esgrimida por los autores de su derrocamiento.

Sin embargo, la iniciativa fue reflotada varios meses atrás por Lobo -el gobernante surgido de las elecciones realizadas en noviembre de 2009, bajo el régimen de facto que sucedió a Zelaya- y formó parte del acuerdo firmado la semana pasada en Cartagena.