Suspenden en el cargo y envían a juicio político al juez Otilio Romano


El camarista federal mendocino está acusado de complicidad con la Triple A y la dictadura.

El Consejo de la Magistratura aprobó el dictamen acusatorio. En seis meses el jury debe resolver si lo destituye. Podría ser condenado a perpetua en una causa penal en la que se lo imputa en 93 casos por delitos de lesa humanidad.

El Consejo de la Magistratura concretó ayer una decisión que venía madurando desde hace un año, incluso con su formación anterior: la suspensión en el cargo y el envío a juicio político del camarista federal mendocino Otilio Romano, sobre quien pesa la sospecha de tolerancia (cuanto menos) o complicidad con la banda de ultraderecha Triple A y la dictadura. Superados los recursos y chicanas con los que Romano había conseguido estirar los tiempos y demorar la resolución de su situación, el Plenario del Consejo aprobó el dictamen 100/2011, más de 300 páginas elaboradas por el consejero representante del Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales, que describen los casos en los que, al igual que otros miembros de la justicia mendocina, tuvo por lo menos una mirada complaciente con las torturas, desapariciones, robos y asesinatos que se convirtieron en emblemas del régimen que sojuzgó a la Argentina desde mediados de los ’70.

Los consejeros Mario Fera, Alejandro Sánchez Freytes (juez cordobés sobre quien organismos defensores de Derechos Humanos también tienen puesta la lupa por su pasado), Ordiales, Carlos Moreno, Mario Cimadevilla, Daniel Ostropolsky, Oscar Aguad, Marcelo Fuentes, Manuel Urriza, Ada Iturrez de Capellini y Alejandro Fargosi firmaron el dictamen que suspendió ayer mismo a Romano como juez y lanzó la cuenta regresiva de seis meses para que un Jury resuelva su suerte. No estuvieron presentes en la reunión la diputada justicialista tucumana Stella Maris Córdoba y el ex titular de la influyente Asociación de Magistrados, el camarista en lo Civil y Comercial federal Ricardo Recondo.

La situación de Romano, tal y como quedó, no difiere de la que atravesó su colega Luis Francisco Miret, destituido el 11 de marzo pasado en la misma instancia que ahora afrontará Romano.