Caparrós, el argentino antiargentino

 

 

 

 

 

 

 

 

Martín Caparrós, escritor y periodista

Martín Caparrós tiene un blog en El País de España, diario que habla mal de los argentinos. Podríamos hacerla larga y fundamentar, pero no tengo ganas, no me parece relevante argumentarle al cinismo.

Los cínicos siempre tienen un pero para ser críticos, independientes, irónicos. Tiene un blog, Caparrós, contaba, en un diario español, El País, que denosta las elecciones populares argentinas, y las sudamericanas también. Y Caparrós escribe ahí, criticando los procesos, las síntesis, y las elecciones del pueblo argentino.

 
Siempre hay que aclararlo porque si no un trasnochado cree que hablamos de intentos de censura cuando precisamente quien defendió (y no sabemos si aún defiende) el voto calificado es Caparrós. ¡Qué mayor censura que no poder elegir tus representantes! Decía, claro, puede decir lo que se le ocurra, lo celebramos, como cualquiera puede criticar a Caparrós, de eso setrata.

 
Pero el problema tampoco es Caparrós, ni que su opción por el voto calificado sea censura o un exceso de pensamiento crítico infundado arrojado para sacudir pensamientos estancos, el problema es que mucha gente crea bien, disfrute, celebre, que hable mal del trato diferencial a los pueblos originarios, del peronismo, de todas las campañas presidenciales, del derecho de los pueblos a entronar próceres y celebrarlos: que no haya mayores inconvenientes para ser antiargentino en el exterior, que no se le tribute, cuanto más no sea para redistribuir autoestima.

 
Suelo poner un ejemplo, siempre el mismo, porque tengo pensamientos estancos: se imaginan el tratamiento de un blog de un francés que habla mal de Francia en un diario alemán. Lo mismo, un chileno que hable mal de Chile en Perú, en una columna. Un español que diseccione cínicamente a los “gallegos”, en Clarín. Y así podemos seguir. No, es imposible, eso no existe.

 
No existe porque los pueblos del mundo son orgullosos de sí, defienden sus intereses sobre los demás países, son nacionalistas, tiene autoestima y orgullo patrio; a nosotros nos huelga, nos parece natural hablar mal de la Argentina en el exterior, tirarnos mierda, somos un pueblo que no valora la estima.

 
Pero algo está cambiando, entre otras cosas, con este tiempo político. Los Caparrós ya no son tótems y el tabú de contestarle no existe más. Hay una horizontalidad que les descose los sintagmas y los sofismas. La estupidez supina de que somos subdesarrollados porque le hacemos un monumento a Kirchner no resiste el más mínimo análisis. Pamplinas. Acaso los demás países no tiene estatuas ecuestres, bulevares, bustos, religiones, plazas, monarquías, estampitas, rostros en los billetes, mausoleos, calles.

 
No existieron Lady Di, Kennedy, Garibaldi, Franco, De Gaulle, Adenauer, Nobel, Colón, Mandela.

 
A lo mejor no es contra la Argentina sino contra la humanidad toda, que puede ser, su incomodidad de vida.
Explicar la felicidad es cualquier cosa, pero se la deseo a todos.
Martín, que seas muy feliz.
Te mando un abrazo.