¿Quién es Jorge Bergoglio?

por gisela carpineta

Por primera vez en la historia, un argentino se convirtió en el nuevo Papa y guía espiritual de unos 1.200 millones de católicos en todo el mundo. Además, su elección también cobra valor por ser el primer jesuita en liderar la Iglesia Católica.

A los 76 años, el sacerdote fue elegido para reemplazar a Benedicto XVI, convirtiéndose así en el pontífice número 266 de la Iglesia católica y primer papa no europeo.

Destacado por su austeridad, ya en 2005 fue considerado uno de los fuertes candidatos a tomar el lugar de Juan Pablo II cuando éste murió. Si bien fue electo el alemán Joseph Ratzinger, se dice que Bergoglio logró obtener 40 votos de los 77 necesarios para ser elegido.

Nacido en Buenos Aires, Bergoglio es hijo de un matrimonio de italianos de clase baja, formado por Mario, un ex empleado ferroviario, y Regina, ama de casa. Luego de egresar de la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) Hipólito Yrigoyen con el título de técnico químico, a los 21 años decidió convertirse en sacerdote.

De perfil bajo, se prepara su propia comida, rehúye toda exposición en los medios de comunicación y viaja en subterráneo y en colectivo. Además, con frecuencia y hasta hace unas semanas, era habitual verlo confesar en la Catedral como un sacerdote más.

Según su biógrafo oficial, Sergio Rubín, Bergoglio ha demostrado una aguda sensibilidad política como también una humildad que sus colegas valoran mucho. Por ejemplo, tras la masacre de Cromagnon recorrió hospitales para estar al lado de los heridos y familiares de las víctimas.

El nuevo sumo pontífice vive solo, en un departamento sencillo, en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral. Cuando viaja a Roma, no le gusta mostrarse con los atributos de un cardenal. Por eso es frecuente verlo con un sobretodo negro, para no hacer ostentación de la llamativa vestimenta de los purpurados. Además, cuando el Papa lo proclamó cardenal, a diferencia de otros, no se compró una vestimenta nueva, sino que ordenó arreglar la que usaba su antecesor Quarracino.

«En reuniones de obispos siempre quiere sentarse en las últimas filas. Esta sencillez cayó muy bien en Roma», afirmó Rubín en una entrevista con The Associated Press, quien además sostuvo que, por el perfil de Bergoglio, el arzobispo alentaría a los 400 mil sacerdotes en el mundo a salir a las calles para conquistar más almas.

Aficionado al boxeo, a Bergoglio también le gusta el fútbol y el tango. Simpatizante de San Lorenzo de Almagro, cuando jugaba el goleador Alberto «Beto» Acosta, el plantel le regaló una camiseta autografiada por los jugadores.

Con la edad, Bergoglio ha disminuido un poco su actividad y está sintiendo los efectos de la extirpación de un pulmón debido a una infección que padeció de adolescente, dos cuestiones que llevaba a que muchos observadores pensaran que no sería electo, ya que se creía que el Vaticano querría una figura relativamente joven y vigorosa.

Jesuita: cambios, modernidad e igualdad

«En nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio», dijo Bergoglio a sus sacerdotes durante su discurso del año pasado en que acusó de hipocresía a otros religiosos por olvidar que Jesucristo bañó a leprosos y comió en compañía de prostitutas.

«Estos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación. Y esa pobre chica que, pudiendo haber mandado a su hijo al remitente, tuvo la valentía de traerlo al mundo, va peregrinando de parroquia en parroquia para que se lo bauticen».

«Jesús nos enseña el otro camino: salir a dar testimonio, salir a interesarse por el hermano, salir a compartir, salir a preguntar, encarnarse», dijo Bergoglio. «Clericalizar la Iglesia es hipocresía farisaica. La Iglesia del ‘vengan adentro que les vamos a dar las pautas acá adentro y lo que no entra no está’, es fariseísmo».

Cruces políticos

Pese a su bajo perfil y a no contestar habitualmente las críticas del Ejecutivo al rol de la Iglesia por no combatir la pobreza y querer enquistarse en el poder, en el 2010 también se enfrentó al Gobierno cuando la presidenta Cristina Fernández impulsó una ley para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

«No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios», escribió Bergoglio en una carta días antes de que el proyecto fuera aprobado por el Congreso, cuando era arzobispo de Buenos Aires.

La ley de matrimonio gay «es una movida del Diablo» decía en la carta enviada a las religiosas carmelitas de la provincia de Buenos Aires.