Crecen las críticas a Bruera por la falta de obras

Cuáles serán las conclusiones de la auditoría de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata sobre el temporal del 2 de abril y el funcionamiento del sistema de desagote pluvial en la ciudad de las diagonales? ¿El informe final de esa casa de estudios, una de las pocas universidades públicas que cuenta con una orientación en hidráulica, determinará responsabilidades? Esas preguntas, amenazadoras, comienzan a sobrevolar sobre el palacio municipal de la calle 12 entre 51 y 53. El resultado de la auditoría aportará una explicación científica para la tragedia que arrasó La Plata y se llevó la vida de al menos 51 personas. El estudio se conocerá en 45 días. Está a cargo del comité de profesionales de la Facultad, que encabeza el director de la carrera de ingeniería hidráulica, Sergio Liscia. Y el desenlace de la investigación, según cuál sea la explicación de lo sucedido, podría derivar en una serie de denuncias penales ante la justicia. El nerviosismo, así, se prolongará por un mes y medio.

La Facultad de Ingeniería de La Plata no es un agente extraño en la polémica en torno a la infraestructura hidráulica de la capital bonaerense, una ciudad surcada por tres arroyos (el Gato, Pérez y Maldonado) y proclive a las inundaciones. Esa misma casa de estudios elaboró las bases del Plan Maestro Hidráulico de la ciudad y se lo presentó al entonces intendente, Julio Alak. El actual ministro de Justicia gobernó La Plata durante cuatro mandatos consecutivos (de 1991 a 2007) en los que atravesó varios temporales y dejó el cargo sin una catástrofe humanitaria, como la del martes 2 de abril. Pero el mayor mérito, en todo caso, fue de la presión popular: el involucramiento de los vecinos contribuyó a que la municipalidad recibiera en 2007 un informe muy duro del departamento de hidráulica de la UNLP.
Ese informe advertía que si no se ensanchaba el arroyo El Gato el sistema hidráulico de La Plata no podría resistir ni siquiera «una tormenta de baja magnitud». Qué quedaba entonces para un temporal récord como el del 2 de abril: según datos oficiales del Servicio Metereológico Nacional, las precipitaciones de esa jornada llegaron a un récord de 181 mm y superaron por lejos el récord histórico que había para el mes de abril en La Plata (131 mm, de 1962). Fue, queda claro, una tormenta de altísima magnitud. Las obras de infraestructura que exigía el informe de la Facultad de Ingeniería tuvieron un primer esbozo de concreción en los últimos meses de la gestión de Alak. Luego todo se paró. «El nuevo intendente (por Pablo Bruera) desactivó el Plan Maestro Hidráulico y dejó de hacer obras para reubicar a los vecinos que levantaron casillas al borde del arroyo El Gato. Hay que incluirlos al Plan Federal de Viviendas», señaló a Tiempo Argentino un dirigente que conoce muy bien la política platense.
Una de las reglas básicas del ordenamiento urbano es respetar el «camino de sirga». Así se define a los primeros 35 metros de la orilla de los cursos de agua que deben estar vacíos para facilitar las obras de limpieza y ensanchamiento. Esas labores previenen las crecidas o las hacen más tolerables. A la parálisis en las obras de mejoramiento del arroyo El Gato le siguió un cambio drástico en los criterios de ordenamiento urbano que no tardó en ser duramente cuestionado por la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Como publicó esta semana el diario La Nación, el máximo tribunal de la provincia le advirtió a Bruera que «la relajación de las normas destinadas a regular el uso del suelo» podría provocar «un potencial riesgo a la estructura general de la ciudad». La Corte bonaerense se refería a los cambios que impuso Bruera en el Código de Ordenamiento Urbano y al alejamiento de las facultades de ingeniería y arquitectura de las facultades del Consejo Único de Ordenamiento Urbano y Territorial (CUOT), un órgano con participación del municipio, el sector privado y la academia que supervisa –o debería hacerlo– los emprendimientos inmobiliarios en La Plata. Las facultades abandonaron el Consejo en desacuerdo con la nueva prioridad que traía la gestión Bruera: la construcción de edificios, viviendas, barrios privados, sin tener en cuenta otras necesidades del entorno: como la necesidad de que haya tierra disponible para que escurra el agua.
Todos estos antecedentes estarán presentes en la auditoría que comenzará a realizar el departamento de hidráulica de la UNLP. Para coordinar el trabajo, el subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación, Edgardo Bortolozzi, se entrevistó con las autoridades de la universidad para fijar el cronograma y la modalidad de trabajo. Ese funcionario depende directamente del ministro de Planificación, Julio De Vido, y del secretario de Obras Públicas, José López. «El subsecretario estuvo con la gente de la Facultad de Ingeniería y también con personal de la municipalidad de La Plata. La auditoría fue pedida y financiada por el gobierno nacional. También estuvo el representante de la municipalidad en los temas hidráulicos e hidrológicos», contó el propio López a Tiempo Argentino.