La derecha española quiere imponer un «Partido Popular» latinoamericano

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Líderes derechistas de la región y el mundo expusieron sus ideales con renovado entusiasmo en el marco del seminario «América Latina: Desafíos y Oportunidades» que entre el martes y el jueves pasado la Fundación Libertad celebró en Rosario y Buenos Aires. El programa del encuentro dejó lineamientos más que elocuentes al señalar que el objetivo fue el abordaje «del peligro de los populismos regionales sobre la democracia y la libertad», un eje que atravesó los temas de las tres jornadas. La propuesta concreta, tal como adelantó el vicesecretario de Organización del Partido Popular español (PP), Carlos Floriano, a la agencia Efe es la creación de una réplica del actual partido gobernante de España a nivel latinoamericano.

La cita contó con el respaldo del ex presidente español, José María Aznar, uno de los principales cuadros del neoliberalismo iberoamericano; figuras políticas de la derecha venezolana, como la legisladora Corina Machado; y el premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa, quien dijo que «no hay que tener vergüenza en declararse liberal». Toda una declaración de principios que, como era de esperar, tuvo a Mauricio Macri en primera fila y como orador estrella.
La reciente desaparición física del presidente venezolano Hugo Chávez atrajo casi sin atenuantes las miradas de todo el mundo. Detrás de la conjoga, sin embargo, pudieron verse pronunciamientos con frases oportunistas y de una elaboración más compleja y oscura. Un ejemplo está en el ex presidente uruguayo, Luis Alberto Lacalle, quien en ocasión del deceso calificó a Chávez como un «arquetipo de caudillo populista con sueños de grandeza bolivariana cuya ejecución queda en el camino». La frase es fiel a los ideales del ex presidente oriental palabra por palabra. Abiertamente denostan un tipo de liderazgo pero también un ideal, el de la «patria grande», que tan poca simpatía genera en las oficinas de Washington, celosa meca de los neoliberales latinoamericanos.
En esta línea, al ser consultado antes de presentarse en Argentina, el vicesecretario de Organización del Partido Popular español (PP), Carlos Floriano, confesó que su partido «lleva un tiempo trabajando en la propuesta de un PP latinoamericano» para «hacerle frente a lo que se ha dado en llamar socialismo del siglo XXI y a los movimientos populistas», indicó. En el país, aseguró Floriano, una de las misiones fue reclutar interesados en los partidos que estén «a la derecha de la izquierda». El visitante, prudente, se llamó a silencio cuando le preguntaron por la identidad de esos potenciales reclutados. Algunos, como Macri y Pinedo, fueron parte del seminario.
Las jornadas fueron coorganizadas por el Cato Institute y la Fundación Fiedrich Naumann para la Libertad. El Cato Institute es una «fundación de estudios públicos, no partidista, con sede en Washington, DC, fundada en 1977», en la antesala de la restauración neoconservadora que encabezaron el Partido Republicano con Ronald Reagan a la cabeza y con lapidarias consecuencias para América Latina. La función del Cato es «ampliar los parámetros de la discusión de políticas públicas para promover alrededor del mundo alternativas que sean consistentes con los principios de libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y paz», según rezan los principios en su carta de presentación.
La Fundación Naumann, de origen alemán, es más explícita en sus intereses en los países de la región: «América Latina requiere de reformas liberales», considera en su página web, y agrega que «la participación de grupos ciudadanos más amplios en los procesos políticos, la construcción de partidos liberales acreditados, el fortalecimiento de los sistemas de justicia, mejores ofertas educativas así como el incremento de la productividad y capacidad de competencia de los sistemas económicos son las condiciones necesarias para que los habitantes del continente puedan aprovechar sus oportunidades y los pobres puedan superar su condición a través de su propio esfuerzos».
A propósito, la experiencia neoliberal latinoamericana, nefasta en lo referido a oportunidades y pobreza, no fue tema de discusión en el foro que pasó por la Argentina. Si lo fue, por el contrario, la necesidad de espabilar una identidad que, tras el desastre de los ’90 y de los feroces castigos que sufrió en las urnas de América Latina, pareció retirarse a sus aposentos.
Prueba de esa necesidad fue el discurso que ofreció el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien al cabo de la primera jornada en Rosario llamó a los liberales a una masiva salida del closet: «No hay que tener vergüenza en declararse liberal», exclamó el intelectual peruano luego de asociar la decadencia de ese pensamiento con «el triunfo de los totalitarismos», una curiosa interpretación de los procesos electorales que tienen lugar por estos lares.
Con mirada estratégica, el seminario de la Fundación Libertad estuvo apuntado a la formación de nuevos cuadros, lo que constituye la especialidad de los auspiciantes.
Junto al Cato Institute y a la Fundación Naumann, participó del seminario la Red Liberal Latinoamericana (RELIAL), en cuyos postulados figuran los objetivos de «ganar más espacio público en posiciones de decisión y transformarse en una alternativa política y social de contrapeso a los sistemas autoritarios de la región», además de la apuesta a la construcción de una «red liberal beligerante y eficiente» a nivel continental.
Fundada en 1973 en los Estados Unidos, esta fundación se define como un instituto de investigación pero reconoce que su objetivo real es «formular y promover políticas públicas conservadoras basadas en los principios de la libre empresa, gobierno limitado, libertad individual, los valores estadounidenses tradicionales, y una fuerte defensa nacional».
Por su parte, la Atlas Network recibe al que visita su portal web con una imagen de Margaret Thatcher, en ocasión de su reciente fallecimiento. Con sede en Washington DC, esta organización también hace votos por «un mundo libre, próspero y pacífico» en el que «los gobiernos limitados defiendan el imperio de la ley, la propiedad privada y el libre mercado». Atlas Network fue parte del seminario de la Fundación Libertad con la expresa voluntad «fortalecer el movimiento de la libertad en todo el mundo mediante la identificación, capacitación y apoyo a las personas» con el potencial para promover esos ideales, según indica su texto de presentación.
El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE) también integra la nómina de organizaciones auspiciantes. El CEDICE se presenta con una cita del gurú neoliberal Milton Friedman y se define en «defensa de la libertad individual, la iniciativa privada, los derechos de propiedad, gobierno limitado y la búsqueda de la paz». Esta organización es originaria de Venezuela, un país que tuvo un peso significativo entre los asistentes al seminario.
En tanto, el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE, por sus siglas en inglés), también oriundo de la capital estadounidense, apunta a «fortalecer la democracia en todo el mundo a través de la empresa privada y la reforma orientada al mercado», en tanto que impulsa «aumentar la participación del sector privado en el proceso democrático».
La lista se completa con la Fundación Robert Schuman, creada en Francia en 1991 tras la caída del muro de Berlín, que llama a «promover los valores y los ideales europeos tanto dentro como fuera de las fronteras de la Unión».
Pero entre las organizaciones comprometidas con el cónclave sobresale la Fundación FAES que preside el español José María Aznar. FAES, órgano del Partido Popular gobernante en España, es el nexo que unió a los participantes de intra y extra frontera con la mira puesta en la construcción de una réplica latinoamericana, como adelantó a Efe el correligionario de Aznar, Carlos Floriano. La entidad organizó la tercera de las jornadas del seminario en tándem con la Fundación Pensar, autodenominada como «la usina de ideas del PRO». La cita tuvo lugar en el porteño Hotel Boca y contó con la presencia de Macri, quien secundó a Aznar en la apertura de la última jornada.
Tras el encuentro, FAES informó que los participantes abordaron «las grandes cuestiones que afectan a América Latina: democracia, instituciones y Estado de derecho; partidos y acción política; y economía y sociedad civil». La información consigna además que se planteó «la necesidad de forjar instituciones y partidos políticos fuertes», además de «la construcción de una alternativa a la izquierda y al populismo», en tanto que se denunció la «apropiación de las instituciones y los procedimientos democráticos en beneficio de proyectos de poder personal». Uno de los temas centrales, indicó el comunicado de prensa, fue el de las «oportunidades de una nueva relación triangular entre América Latina, Estados Unidos y Europa».
En el discurso de cierre del seminario, las palabras de Aznar resumieron el espíritu de la convocatoria, la motivación que anticipó Floriano y la perspectiva que asume esta propuesta de renovación traída del pasado. «La gran amenaza actual a la libertad son los populismos», insistió el español en medio de su descargo en contra de un Estado presente en la administración de los recursos en beneficio de la sociedad. A su lado, el jefe de Gobierno de una ciudad que todavía llora vecinos muertos en una inundación que pudieron evitar las obras públicas, asentía complacido. «
repudio de las organizaciones populares
La reunión de los representantes de la derecha internacional no pasó desapercibida para las organizaciones sociales y populares, que se movilizaron para demostrar su descontento con la presencia de las figuras que acompañaron al jefe de gobierno porteño. Mientras Mauricio Macri se codeaba con los intelectuales y políticos más conservadores del continente, cientos de personas se concentraron frente al Teatro Colón, donde se produjo la clausura de los seminarios en los que se virtieron ideas más cercanas a la latinoamerica de los noventa que a la actual, signada por los gobiernos progresistas.
Durante la protesta se pronunciaron oradores del Comité Argentino por los 5 héroes cubanos,  la Secretaria de Derechos Humanos de la Asociación de Trabajadores del Estado, el Movimiento Popular La Dignidad, el Frente de Resistencia Nacional, Marea Popular, la Comisión de Homenaje a los Combatientes Revolucionarios y otros representantes del campo popular. En medio de los cánticos de repudio también se realizó una quema simbólica de neumáticos y de una bandera de los Estados Unidos, referencia ideológica para los invitados al cónclave.
La principal imagen que dejó la manifestación popular fue la de una pancarta grande con los principales rostros de la ideología derechista, con el jefe de gobierno porteño como algutinador de esas figuras «Fuera la derecha golpista internacional» rezaba el cartel con el que marcharon los militantes.