El paro patronal de Piumato

POR DEMETRIO IRAMAIN

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Parece el juez Cabral quien habla, presidente de la Asociación de Magistrados. O Lorenzetti, que presenta equivocadamente como homogénea, férreamente unida y cerrada en sí misma a una institución que atraviesa una gran discusión interna. Pero no: es el representante de los trabajadores. En esa breve línea de su discurso ya estaba comprendida toda su línea de acción y el previsible paro de 72 horas que hoy comienza en Tribunales. La medida coincide sugestivamente con el cacerolazo y es muy festejada por la derecha que resiste la transformación de la justicia: sin dudas, los trabajadores del Poder Judicial (no tanto su líder gremial) cuentan con mayor crédito social que los jueces y los políticos de la oposición. Aquellos jueces «que piensan distinto» son quienes fueron a justicia Legítima y están de acuerdo con la democratización del Poder Judicial. «Hagan una lista y ganen la Asociación de Magistrados», quiere decir: la legitimidad entre los jueces la tienen quienes rechazan la democratización, representados por Cabral, y punto. ¿Quién te crees que sos, Gils Carbó?

Piumato piensa igual que aquellos que respondieron: «No jodan con Perón» cada vez que el kircherismo tensionó las síntesis ideológicas del PJ. Para Piumato es: «No jodan con el Poder Judicial».

Ninguno de los proyectos presentados en el Congreso altera las condiciones laborales del personal que Piumato convoca a parar desde hoy.

Hacía rato que Piumato buscaba una razón objetiva para justificar su nuevo universo de aliados judiciales: los magistrados más conservadores. La encontró en los proyectos de ley para reformar la justicia. Por fin coinciden en él la circunstancia exterior y su más íntima voluntad ideológica y política.

El mensaje de Piumato se presenta confuso, pero es inequívoco. Les muestra a los trabajadores el lienzo rojo del ajuste, de la rebaja salarial, de «el sueldo no se toca», para que lo embistan, y una vez que bramó el toro, corre el paño y todos pasan de largo, tras lo cual esperan Momo Venegas, la Asociación de Magistrados, el duhaldismo residual, y esa imprecisa criatura, amorfa, que pueda surgir de la derecha peronista, cuyos márgenes llegan hasta Macri. Previsiblemente en 2015, y quizás en 2013, ese múltiple espectro opositor tenderá a unirse (desde los «chavistas» del FAP que votarían a Capriles, hasta De la Sota). Quizás así Piumato logre su tan ansiada diputación.

Al obvio comunicado de rechazo a la reforma firmado ayer por la Asociación de Magistrados le faltó un párrafo: su apoyo incondicional al paro de Piumato. Raro en Tribunales: un plan de lucha gremial con demasiadas garantías. Difícil que esta vez los jueces eleven a la oficina de personal la lista de trabajadores que se adhieran a las medidas.