OIT: «Buena parte del concepto ‘trabajo decente’ fue promovido por el sindicalismo argentino»

El secretario de Capacitación y Formación Profesional de la CGT, Juan Carlos Schmid, aseguró ayer en Ginebra que «una buena parte del concepto `trabajo decente` fue promovido por el sindicalismo argentino, que ha acumulado sobre sus espaldas experiencias históricas y gestó con sus luchas el período iniciado en mayo de 2003».

El dirigente gremial se refirió, de ese modo, al lema convocante de la 100ª. Conferencia Anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): «Construir un futuro con trabajo decente», que delibera en la ciudad suiza de Ginebra desde el 1 de junio y concluirá el 17.

En un reportaje exclusivo concedido a Télam, el también titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento sostuvo que «el modelo iniciado en 2003 posicionó como eje de su gestión gubernamental justamente el tema del empleo», y añadió que fue la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ex primer mandatario brasileño Luiz Lula Da Silva quienes ubicaron en «las Cumbres mundiales, particularmente en el G-20, la discusión del trabajo como un hecho central».

Schmid reseñó que la propia Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) -finalmente nunca conformada- fue derrotada a mediados de la década de 2000 a partir de «la presencia de gobiernos regionales que abandonaron la matriz neoliberal».

Por eso agregó que «las expectativas del sindicalismo argentino en esta Conferencia laboral descansan sobre la ratificación de todo lo realizado hasta ahora y en la asunción de desafíos que implica esta etapa de la globalización».

En ese sentido, Schmid afirmó que es preciso transitar «el árido camino del diálogo social para que esas tres patas -gobierno, sindicatos y empresarios- intenten llegar a un acuerdo económico y social».

También subrayó que la CGT trabajó durante casi dos años en «la elaboración de un documento sobre esa necesidad de diálogo y pacto social y difundió borradores, propuestas y aproximaciones a un tema que, de manera reciente, ha relanzado la presidenta Cristina».

El sindicalista enfatizó que Martínez ya conoce «los instrumentos de la tarea internacional y ha recorrido ese terreno, por lo que aporta experiencias de otras regiones del mundo respecto de ese diálogo y acuerdo social, aunque de forma personal aspiro a que los argentinos hallen sus propias coincidencias».

Del mismo modo, Schmid se refirió a experiencias ya realizadas en la Argentina, como el Pacto Social de (José) Ber Gelbard, que en 1973 fue un intento, aunque aseguró que en esta ocasión «es preciso poner toda la energía y la sabiduría para tratar de alcanzar un acuerdo económico-social».

«Lo necesita el país, porque para ingresar a la etapa de desarrollo se requiere de la coincidencia de estos tres sectores clave en la vida económica y social», aseveró el dirigente.

Explicó que, al igual que lo ha hecho la CGT, «se trata de asuntos recurrentes que ha planteado la Presidenta en el G-20, donde la Argentina abogó por la centralidad del trabajo y la generación de una nueva estructura financiera internacional, así como por la necesidad de que exista otro tipo de orden comercial respecto de los organismos que monitorean y formulan esas políticas».

Al referirse a la agenda de la Conferencia de la OIT, Schmid puntualizó que, este año, no ha habido ninguna «observación» sobre la Argentina y, al ser consultado sobre las diferencias existentes en el seno de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA) -que se mantienen en Ginebra- el dirigente se eximió de opinar porque «es una cuestión interna que debe resolverse allí».

«Si algún sector de esa corriente entiende que el proceso electoral interno no ha sido democrático, debe resolverlo dentro de su propia frontera», aseguró el sindicalista.

Al ser consultado sobre la posibilidad de que el sector de la CTA de Hugo Yasky se incorpore nuevamente a la CGT Schmid sostuvo que «es un proceso que habrá que madurar en el tiempo, pero no creo que ocurra de forma inmediata».

«Yasky representa a un sector importante del sindicalismo argentino y, seguramente, tendrá que analizar cuáles son las respuestas que deberá ofrecer hacia el interior de su espacio a partir de su responsabilidad. Mal podría apurarse de manera imprudente una decisión que debe surgir de las propias bases», afirmó.

«Siempre es bueno resaltar que, como paso previo, hemos coincidido en algunas acciones muy importantes y con buenos resultados», resaltó el sindicalista.

Schmid ejemplificó con el conflicto oportunamente desatado en los medios de prensa de Rosario, que fue resuelto finalmente a favor de los trabajadores «en unidad de acción de CGT y CTA».

Afirmó que ello «tuvo más valor aún, porque el Sindicato de Prensa de esa ciudad no está afiliado a la CGT», y reseñó que de manera personal participó, gestionó y que, con la CTA, «se había resuelto nacionalizar el conflicto para el caso de que no se solucionara favorablemente».

«Esto es lo que esperan los trabajadores de sus conducciones: que se resuelvan los problemas y que prevalezcan los reclamos de los sectores más débiles, porque no les interesa tanto el tema del encuadramiento sindical. Ello es más un problema de los dirigentes que de la base», aseveró.

Sin embargo, opinó que resulta «inexplicable» que se procure recorrer un camino inverso al del resto del mundo, que desde 2007 intenta hallar la representación de una sola central sindical.

«Ocurren megafusiones, y lo económico tiende a concentrarse aún más; el empresariado provoca reunificación de capitales para garantizar la rentabilidad. Recorrer el camino inverso en lo gremial es justificar la tarea ante tamaño poderío. Deberá ser revisado por los compañeros», concluyó.