Masiva huelga contra el ajuste en Gran Bretaña

Miles de trabajadores estatales iniciaron la protesta por 24 horas. Critican el plan de austeridad del gobierno de coalición y, en especial, la reforma al sistema de jubilación. Se trata de la mayor medida de protesta en más de 80 años.

Miles de trabajadores estatales, incluidos maestros, empleados judiciales y de dependencias gubernamentales, iniciaron una huelga general de 24 horas, en protesta por los planes de austeridad del gobierno de coalición, principalmente por una profunda reforma al sistema de jubilación.

La medida de fuerza fue convocada por el Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS, en sus siglas en inglés), y por tres gremios docentes.

La huelga llevó al cierre de unas 3.000 escuelas primarias en Inglaterra y Gales, y más de 75 universidades del país. También se vieron afectadas cortes y tribunales, aduanas, agencias de empleo, de entrega de pasaportes y licencias para conducir, como también el servicio de guardacostas británicos.

El paro generó además demoras en los principales aeropuertos y puertos marítimos del país, debido a la adhesión a la huelga de agentes de inmigración. Los trabajadores estatales afirman que la reforma al sistema jubilatorio extenderá las horas laborales y llevará a un aumento en las contribuciones salariales para las pensiones.

Sin embargo, el gobierno conservador-liberal democrático indicó que los cambios son necesarios para reducir el enorme déficit fiscal de Gran Bretaña, que trepa al 12% del PIB británico.
Además de la huelga, sindicalistas y trabajadores tienen previsto realizar una marcha en el centro de Londres, que contará con una fuerte presencia policial, por temor a desmanes e incidentes de violencia.

El ministro del gabinete, Francis Maude, afirmó que las reformas jubilatorias «son justas para el erario», en tanto que el director general de la Cámara de Comercio británica, David Frost, sostuvo que los cambios «son esenciales».

Sin embargo, Mark Serwotka, secretario general de PCS, afirmó que los trabajadores públicos no tuvieron más opción que ir a la huelga para intentar frenar al gobierno «que parece no quiere negociar».