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La CGT, insignia madre del movimiento obrero peronista, cumple 89 años

Escrito por Radio Gremial
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La CGT cumple este 27 de septiembre, apenas 89 años.

La Central obrera más emblemática de la Argentina. Con abundante caudal de agua bajo el puente, se topa con este aniversario en un momento de crisis nacional (¿cuándo no?). La coyuntura dentro del movimiento obrero produjo que la mayor parte de los actores definiera comenzar a delinear el camino de la unidad. Pero eso es actualidad.

La historia de la Confederación General del Trabajo es tan rica, variada, amarga y dulce, que no podría ser narrada en una sola crónica o desde un solo punto de vista. Ni aun sus principales protagonistas podrían hacerlo. No obstante ello, con diferencias algunas irreconciliables por parte de sus distintas cúpulas, dos nombres aparecen en la epopeya histórica y que sirven para definir a este Casa: Juan Domingo Perón y Eva Perón. El ex presidente de la Nación y su esposa aparecen en el recorrido cronológico de Azopardo 802 como quienes abrazaron la causa del movimiento obrero. El mandatario puso su experiencia, ideología, estrategia y hasta su cuerpo, para definir lo que sería el Modelo Sindical Argentino: peronista. Por supuesto, sin desmerecer los comienzos del sindicalismo en la historia, con los anarquistas panaderos a la vanguardia, con socialistas y comunistas. Pero el movimiento obrero en la Argentina es y será peronista. Fue el FORA (Federación Obrera), la USA (Unión Sindical Argentina) y la  Confederación Obrera Argentina (COA). Es y será siempre, la CGT.

Tuvo exponentes de de altísima jerarquía cultural como gremial, dialoguistas como no tanto, pero también, así como Perón es el idioma común en el universo CGT, José Ignacio Rucci es quizás el mayor símbolo dentro de este tándem. Claro, un dirigente metalúrgico, venido desde Santa Fe, de un gremio para entonces muy moderno y al cual el ex Jefe de Estado había adoptado como un hijo, era un líder a quien respaldar, otra época de crisis social y política en la Argentina, con una guerrilla instalada, la CGT pagó el costo de su ideología con el asesinato de José Ignacio, aquel 25 de septiembre de 1973, dos días después de ganada las elecciones Perón para su tercera presidencia, y dos días antes de que la Casa Obrera cumpliera 43 años. Augusto Vandor, otro dirigente de la UOM, emblema en la historia cegetista, que corrió con la misma suerte que Rucci, el 30 de junio del ´69. Raymundo Ongaro, el dirigente de la Federación Grafica que llegó al sillón de Azopardo antecediendo a Rucci y que vivió mucho más que los anteriores, murió el 1ro de agosto de 2016. Más acá, dirigentes como Saúl Ubaldini, uno de los más grandes oradores que tuvo la Confederación, quien es admirado desde el entorno como un hombre que llegó a la institución desde un gremio denominado chico como eran los Cerveceros y que logró ser reconocido y adjudicado como un líder nato de la central.

Claro, ya más acá aparecen los que aun se escuchan en la tele, se leen en los diarios y se ven por la tele y por internet, pero que son parte viva de la historia y de los manuales del movimiento obrero organizado (y a veces no tan organizado). Sin dejar de reconocer el respeto de todos los que esta crónica se saltea, aparecen luego de Ubaldini, Hugo Moyano, dirigente camionero que supo colocarse en el pedestal de la representación gremial en Argentina, aun hoy, y que logró, pasión fanática característica de nuestros habitantes, ser amado y odiado por muchos. Se puso al hombro grandes batallas en los ´90 contra el gobierno de Menem y con cintura política más adelante. Condujo la CGT durante casi 13 años.

En la escena no se puede dejar de mencionar los popes sindicales que también se ganaron su nombre como armadores de una estructura política sindical. Oscar Lezcano (Luz y Fuerza), Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Antonio Calo (UOM), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Casildo Herrera (textiles) y el propio y actual Héctor Daer (Sanidad), junto a Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) y el renunciado Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento). Este último quien fuera testigo de la interrupción de la CGT en su carrera sindical a causa de la dictadura militar, en 1973. Y mucho más al comienzo, mencionar a los gremios que le cortaron la cinta de inauguración a este símbolo eterno del movimiento trabajador, la Unión Ferroviaria, La Fraternidad, municipales, Cerveceros, textiles, y la lista continúa dentro de una institución que albergó las mayores batallas políticas y culturales de una Nación tantas veces lastimada, pero que siempre contó con la esencia de sus trabajadores, representados por la insignia Madre del movimiento obrero: la CGT.

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