Que no pare la fiesta en tiempos de Malaria
Esta es una de esas victorias que te atraviesan el alma. Se filtra, perfora, supura. Brota de un sueño dulce, colectivo. De una alegría pegajosa, “pegadita” al pie, que se ve y se reconoce, y baila en las esquinas donde explosiona la fiesta. Es de aliento hondo, penetrante, que limpia el aire y lo hace…
