El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, cuestionó el proyecto de reforma laboral del gobierno de Javier Milei, al que calificó como regresivo y funcional a los sectores concentrados, y propuso una alternativa desde el peronismo basada en la ampliación de derechos. Según planteó, la discusión debe orientarse a la reducción de la jornada, la formalización del empleo y la adaptación a los cambios tecnológicos.
El ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa, cuestionó con dureza el proyecto de “modernización laboral” impulsado por el gobierno de Javier Milei y advirtió que sus consecuencias podrían profundizar la precarización del empleo y la pérdida de derechos laborales. Lo hizo en una nota publicada en el boletín Formando Futuro, edición #08: La otra reforma posible, del portal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Según Correa, la iniciativa oficial no responde a una necesidad de actualización del mundo del trabajo, sino a un objetivo económico y político más profundo. “El gobierno de Milei es, en términos económicos, el representante de los grupos concentrados de la economía mundial y, en términos políticos, actúa como administrador de la entrega de la soberanía y de los recursos naturales”, afirmó.
El funcionario bonaerense sostuvo que el modelo propuesto no es novedoso y que ya tuvo consecuencias negativas en la historia argentina. “La fórmula es vieja y el método que impulsa este gobierno ya se puso en práctica. Y cuando se aplicó, generó un proceso de industricidio, con millones de trabajadores en la calle y miles de familias por debajo de la línea de pobreza”, advirtió, al tiempo que alertó sobre la posibilidad de “un nuevo 2001”.
Correa remarcó que, a dos años del actual gobierno nacional, “se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo formales”, y subrayó que detrás de esas cifras hay situaciones concretas: “Esto no es una planilla de Excel: son padres y madres, hermanos y hermanas, hijos e hijas que se quedan sin trabajo o que ya no llegan a fin de mes”.

En ese contexto, señaló que la flexibilización laboral ya es una realidad cotidiana. “Hoy sucede que cuando una trabajadora o un trabajador se presenta a un empleo ya no pregunta qué categoría le corresponde o cuánto va a cobrar, porque la prioridad pasa a ser llevar un plato de comida a la casa”, explicó.
Al analizar el modelo de sociedad que subyace a la reforma impulsada por el Ejecutivo nacional, el ministro fue categórico: “Estamos atravesando el momento de mayor retracción de los últimos 41 años de democracia, con derechos individuales y colectivos vulnerados por un gobierno de rasgos cuasi autoritarios”. Y cuestionó la noción de modernización: “Hoy se habla de modernización laboral mientras se propone una jornada de trabajo de hasta 13 horas. No hay nada de moderno en esa iniciativa”.
Respecto del rol del peronismo, Correa rechazó la idea de que sea necesario “explicar” las consecuencias de la reforma a los trabajadores. “Lo entienden perfectamente y son los que están todo el día en la calle, rompiéndose el lomo para llevar un plato de comida a la casa. No hay que subestimar al pueblo trabajador, hay que estar cerca”, sostuvo. En ese sentido, llamó a “dejar de ser el Partido Peronista de los militantes para transformarnos en el Movimiento Peronista del Pueblo Trabajador”.
También defendió la gestión de Axel Kicillof y cuestionó al discurso oficial sobre la eficiencia del Estado. “Mienten e intentan encubrir bajo el concepto de ‘eficiencia’ una reforma laboral que pretende volver a un pasado donde el trabajador era explotado y reprimido si se le ocurría protestar”, afirmó.
Como contrapunto al modelo nacional, Correa destacó las políticas impulsadas desde la provincia de Buenos Aires. Entre ellas, mencionó la creación del ICLOP, una instancia de conciliación laboral obligatoria prejudicial. “De esta manera se evitan los juicios, se agilizan los acuerdos y se termina ese cuello de botella que hoy se encuentra en la justicia laboral”, explicó, y agregó que el objetivo es resolver conflictos “sin afectar al trabajador”.
Asimismo, resaltó el proyecto provincial para regular el trabajo en plataformas digitales, elaborado a partir de recomendaciones de la OIT. “Esta nueva modalidad de trabajo debe ser regulada y requiere de una inmediata intervención del Estado para garantizar condiciones de salud, seguridad y registración laboral”, señaló, y destacó que Buenos Aires es “la primera provincia en avanzar en un proyecto concreto”.
En materia de formación, el ministro subrayó el rol de los Centros de Formación Laboral: “Trabajamos con 366 centros activos. El año pasado egresaron 82.000 trabajadores y trabajadoras y este año la cifra será mayor”.
Finalmente, Correa afirmó que la Argentina necesita una reforma laboral, pero con un enfoque opuesto al del gobierno nacional. “Claro que hace falta una reforma laboral, pero una reforma verdaderamente moderna”, sostuvo, y planteó que la discusión debe orientarse a la reducción de la jornada, la formalización del empleo y la adaptación a los cambios tecnológicos.
“Una verdadera reforma laboral es la que se anima al debate abierto y a la construcción de consensos. No se impone a puertas cerradas ni se decide entre pocos, como pretende este gobierno”, concluyó.
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