Trabajadores de la fábrica textil de las marcas Cocot y Dufour protestaron en la planta de Parque Chas para denunciar despidos, salarios de $700.000 abonados en cuotas y el reemplazo de producción nacional por importaciones, en un contexto de creciente precarización laboral y reducción de personal.
El sector textil volvió a quedar en el centro de la escena este fin de semana tras una protesta de trabajadores en la planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas, donde se producen las históricas marcas de lencería Cocot y Dufour. Los empleados denunciaron el despido de 140 operarios en los últimos dos meses y alertaron sobre un proceso de precarización laboral marcado por el pago fragmentado de salarios y la sustitución de producción nacional por importaciones.
La manifestación se desarrolló frente al establecimiento y fue acompañada por la presencia policial para evitar cortes de calle, lo que generó momentos de tensión. En diálogo con C5N, los trabajadores señalaron que la empresa comenzó a abonar los sueldos, el aguinaldo e incluso las vacaciones “en cuotas”, argumentando una supuesta falta de fondos, a pesar de que la planta mantiene sus líneas de producción activas las 24 horas.
“Llevan un año y medio pagando atrasado. Los delegados reclaman y el dueño siempre dice que no tiene plata, que no le dan créditos”, relató una de las trabajadoras durante la protesta. Según indicaron, la situación se agrava para un plantel cuyos salarios rondan los $700.000 por jornadas laborales de nueve horas.
Además del reclamo por la regularización de los haberes, los operarios pusieron el foco en la defensa de la industria nacional. Denunciaron que la empresa estaría reemplazando la producción local por insumos importados como parte de una estrategia de ajuste. “Las cuentas no esperan y en marzo tenemos que afrontar gastos de escolaridad. Nosotros muchos años nos pusimos la camiseta de la empresa, trabajando 12 horas, de noche y también durante la pandemia”, expresó otra empleada con 22 años de antigüedad.
De acuerdo con los testimonios recogidos en la puerta de la fábrica, la firma además impulsa retiros voluntarios como mecanismo para seguir reduciendo una plantilla que actualmente ronda los 500 trabajadores. A su vez, los empleados aseguran que aún se adeudan bonos y remuneraciones correspondientes a fin de año, lo que profundiza el conflicto y mantiene en estado de alerta al personal.
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