El juez que frenó la reforma laboral aseguró que lo tildan de kirchnerista por falta de argumentos: “Hay algo pesado, mucho interés en juego”

Raúl Ojeda, el juez laboral que dio lugar a la cautelar que suspendió los puntos centrales de la Reforma Laboral, defendió su fallo y denunció hostigamiento. Apuntó contra el Gobierno y los “medios alineados” que lo tildan de kirchnerista: “No tienen argumentos técnicos”.

 

El juez Raúl Ojeda se convirtió en el blanco de todas las críticas del oficialismo y sus filas digitales luego de que la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revocara, la semana pasada, la medida cautelar que él había dictado y que frenaba gran parte de la Ley N° 27.802 de Modernización Laboral. En medio de la tormenta, y tras ser denunciado penalmente, el magistrado rompió el silencio en una entrevista con AM 750 y apuntó contra quienes intentan desacreditar su decisión con etiquetas políticas.

“Lo que ocurre es que no tienen argumentos técnicos para rebatir lo que puse en la resolución”, disparó Ojeda, al ser consultado sobre las acusaciones que lo vinculan con el kirchnerismo. “El carpetazo viene por el lado de que trabajé para Carlos Tomada. Bienvenido sea, porque creo que fue el mejor ministro de Trabajo”, afirmó.

Ojeda explicó que su paso por la cartera laboral durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner fue como asesor técnico, algo que, según ironizó, equiparó a ser un “ratón de biblioteca”. “Mañana van a decir que soy hincha de San Lorenzo o alguna pavada así. Porque no pueden decir nada contra una resolución que tiene peso propio”, sostuvo indignado.

Hace un mes, el juez Ojeda hizo lugar al planteo de la Confederación General del Trabajo (CGT) y suspendió la vigencia de una cantidad relevante de artículos de la ley que el Gobierno había logrado aprobar en febrero. Entre los puntos frenados se encontraban el Fondo de Asistencia Laboral, los cambios en las indemnizaciones, las restricciones a las vacaciones y la responsabilidad empresarial por mano de obra tercerizada.

Sin embargo, la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, integrada por la jueza María Dora González y el juez Víctor Arturo Pesino, hoy recusados por la CGT, resolvió dejar sin efecto esa cautelar y otorgar vigencia nuevamente a la reforma. Horas después de esa decisión, tal como reveló *Página/12*, el presidente Javier Milei inició el trámite para que el juez Pesino pueda permanecer en su cargo más allá de los 75 años, un beneficio que requiere acuerdo del Senado.

La semana pasada, Ojeda también fue denunciado por Juan Méndez, líder del Movimiento Empresarial Anti Bloqueos (MEAB), quien lo acusó de cometer “abuso de autoridad” por haber dictado una cautelar que, según la denuncia, violaba la Constitución y afectaba millones de contratos de trabajo.

Frente a este escenario, el magistrado evitó ahondar en detalles del expediente (“Yo no puedo emitir opinión al respecto, porque no dicté la resolución de fondo. Si digo algo, me quitan la causa”), pero sí advirtió sobre el clima enrarecido. “El ambiente está muy revolucionado y los actores sociales también. El hecho de que me hayan atacado tanto indica que hay algo ahí. Hay algo pesado, de fondo, mucho interés en juego”, reflexionó.

Ojeda se diferenció de las críticas que pesan sobre el Poder Judicial, aunque admitió: “Tenemos situaciones inexplicables”. Y marcó su postura frente al poder político con una referencia elocuente: “Lo que sí me gusta es ponerme en el saco de Carmen Argibay, que cuando asumió como jueza le agradeció al Presidente y nunca más le atendió el teléfono”.

El magistrado reconoció que en la Justicia hay jueces “que no cumplen su función como debieran”, pero defendió a quienes, como él, “son laburantes del derecho”. “Nos sentimos mal cuando dicen que la justicia está toda podrida. Si supieran cómo vivo, cómo es mi sistema de vida, cómo he criado a mis hijos, con la humildad con la que vivo…”, se lamentó.

En un tramo de la entrevista, Ojeda reveló un dato crudo sobre la situación económica de los jueces: “Un salario de un juez de mi fuero está en los 6 millones de pesos. Nos hemos quedado cortos en los últimos tiempos”. Y al ser consultado sobre cómo hacen muchos magistrados para justificar su nivel de vida, respondió con una risa cómplice, dejando la respuesta en el aire.

Más allá de la pulseada actual, el juez se mostró realista sobre el destino de la reforma laboral: “Seguro que va a terminar siendo la Corte la que falle. Porque el primer fallo lo voy a dictar yo, el segundo va a ser apelado, y ya sea que gane la CGT o las empresas, va a terminar en la Corte”.

“Los fallos de primera y segunda instancia son importantes porque van marcando la tendencia”, concluyó Ojeda, mientras sigue en el ojo del huracán político y judicial.

 

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