La emblemática textil marplatense Textilana, propietaria de la marca Mauro Sergio, atraviesa su peor momento histórico. Con una deuda que supera los $5.200 millones, pérdidas por $650 millones y una planta que se redujo de 800 a unos 200 empleados, la empresa entró en concurso preventivo y la crisis también alcanzó a los dueños, quienes fueron arrastrados por las garantías personales que otorgaron a la firma.
La historia de Mauro Sergio es la de una empresa que construyó durante décadas una estructura industrial integrada en Mar del Plata, con hilandería, tejido, tintorería y confección propia, convirtiéndose en uno de los principales fabricantes nacionales de sweaters y prendas de punto. Sin embargo, el gigante textil hoy tambalea. La compañía se presentó en concurso preventivo el 26 de marzo y la situación no ha hecho más que agravarse desde entonces.
Los balances de la empresa reflejan un deterioro que comenzó a gestarse desde antes. En el ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2025, Textilana registró ventas por $13.956 millones, un 20% menos que los $17.425 millones del período anterior. Pero el dato más preocupante es el derrumbe de las ventas físicas: bajaron 3,1% en 2024 y se desplomaron 22,4% en 2025. En dos años, la compañía perdió cerca de una cuarta parte de su volumen de negocio. De obtener ganancias por $223 millones en el ejercicio previo, la empresa cerró el último balance con pérdidas cercanas a $650 millones.
El impacto en los trabajadores fue inmediato. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, la compañía implementó un esquema de suspensiones que alcanzó a 175 trabajadores, quienes percibieron el 78% de sus salarios durante ese período. Pero la sangría no se detuvo ahí. Según el delegado gremial Mauro Galván, «desde que entró en concurso, no hubo suspensiones ni despidos. Pero estamos viviendo una situación horrible. Casi no hay producción, a las chicas las hacen retirar temprano». En lo que va de 2026, entre 40 y 50 personas dejaron la empresa, y la planta que en 2008 llegó a tener más de 800 empleados hoy apenas suma 200.
La crisis de Textilana no es un hecho aislado. La industria textil argentina atraviesa una de sus peores crisis en años. Según datos de la Fundación Pro Tejer, la producción cayó 33% interanual en febrero de 2026 y se perdieron más de 20.700 puestos de trabajo registrados entre fines de 2023 y diciembre de 2025. Las importaciones de ropa crecieron 185% en cantidades durante 2025, impulsadas por el auge de plataformas como Shein y Temu. «Con las plataformas chinas es imposible competir. Hoy está entrando mercadería a muy bajo costo para destruir la industria nacional», señaló un fabricante textil a Crónica.
El empresario Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, fue contundente: «No hay países desarrollados de más de 35 millones de personas sin industria pujante. Lo peor no es que se desindustrializa Argentina, sino que nos quedamos sin laburo». En ese diagnóstico coincide el delegado Galván: «En la era Milei bajó el consumo, por consecuente bajaron las ventas. Y comenzaron a no renovar contratos y hubo despidos de la gente con menor antigüedad».
El interrogante que sobrevuela el sector es si Mauro Sergio logrará reestructurar su deuda y qué modelo de negocio tendrá en el futuro. Para una marca que construyó su identidad alrededor de la fabricación nacional, el mayor temor es que termine transformándose en una comercializadora de prendas importadas, abandonando la producción local que la convirtió en un ícono textil argentino.
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