El dueño de la empresa de maquinaria agrícola Metalfor del grupo Bertotto Boglione, Eduardo Borri, presentó una propuesta ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba que fue rechazada de plano por la UOM. La firma tiene una deuda de $52.000 millones con el sistema bancario y acumula 558 cheques rechazados.
La propuesta presentada por los empresarios implica desvincular hasta el 65% de los trabajadores de la planta de Noetinger, una localidad de apenas 6.000 habitantes donde la fábrica es la principal fuente de trabajo. Para el 70% de los afectados, ofrecen un programa de retiros voluntarios que contempla pagar el 70% de la indemnización en 12 a 18 cuotas mensuales, manteniendo la obra social por seis meses. Quienes no acepten en un plazo de siete días recibirían el 60% de la indemnización, también en cuotas.
Para el 30% restante, proponen el despido por el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo que contempla la «falta o disminución de trabajo no imputable a la empleadora» y permite una indemnización bajo una modalidad de pago acorde a la situación económica denunciada. Los trabajadores que conservarían su empleo, apenas el 35% de la planta actual, quedarían sujetos a un plan de suspensiones rotativas donde percibirían una asignación no remunerativa equivalente al 50% del salario básico de convenio. La empresa planteó además pagar los sueldos de manera fraccionada y suspender temporalmente premios por productividad y presentismo.

La UOM rechazó la propuesta de inmediato. Los trabajadores, por su parte, denuncian que mientras Boglione reestructura deudas y despide personal en la localidad cordobesa de Noetinger, al mismo tiempo amplía la capacidad industrial de su fábrica en Marcos Juárez para abastecer a la minería y al sector energético. «Nosotros creemos que la planta de Metalfor en Noetinger ya tiene fecha de cierre. Usaron esta empresa para hacer crecer a la otra, que tiene mejores perspectivas en el modelo de negocios actual del país», aseguró a HDC uno de los trabajadores afectados. Es decir, los trabajadores pagarían el precio más alto por las decisiones empresarias.
La firma incorporó una línea específica de equipos de transporte para combustibles y cargas peligrosas en su planta de Marcos Juárez para abastecer a Vaca Muerta. «Hoy tenemos una línea de producción de equipos de transporte que alimenta todas las necesidades de minería, oil y gas», señaló Carlos Robotti, gerente de minería del grupo Boglione.
El escándalo por los brutales despidos del 7 de julio, cuando la empresa autorizó a los trabajadores a retirarse para ver el partido de Argentina contra Egipto y les envió los telegramas en medio del encuentro, obligó al grupo empresario a sentarse a negociar. Estaba prevista una nueva reunión en la cartera laboral para acercar posiciones, aunque los trabajadores no mostraban expectativas ante la intransigencia patronal.
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