La pulseada por la representación de los trabajadores de plantas pesqueras en Santa Cruz escaló con una campaña de afiliaciones del Sindicato de Trabajadores de Fábricas de Alimentos (SITFAL), que fue respondida con fuertes cuestionamientos del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), incluyendo denuncias públicas de «fraude» que aún no fueron planteadas en la vía judicial.
El conflicto por la representación sindical en las plantas pesqueras de Santa Cruz atraviesa una nueva etapa de tensión. El Sindicato de Trabajadores de Fábricas de Alimentos (SITFAL) inició una campaña de afiliación en establecimientos de la provincia, principalmente en Puerto Deseado, pero también en Caleta Olivia y otras localidades vinculadas con la actividad. La medida fue interpretada por el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) como un intento de avanzar sobre su base sindical, y el gremio respondió con acusaciones de «fraude» en los mecanismos de afiliación.
La disputa tiene antecedentes que se remontan a 2021, cuando la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) impulsó un proceso de reorganización sindical en Santa Cruz, encomendando a Luis Núñez, secretario general del STIA Chubut, la tarea de avanzar en la normalización de la estructura sindical en Puerto Deseado. El objetivo era reconstruir la representación del STIA en la provincia y recuperar un convenio colectivo para la actividad pesquera. Este proceso generó cuestionamientos de otros sectores sindicales, particularmente en torno a la representación y a la percepción de aportes. Un nuevo capítulo institucional se abrió en diciembre de 2023, cuando el entonces Ministerio de Trabajo otorgó la inscripción gremial al Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Santa Cruz como asociación sindical de primer grado, con ámbito de actuación en Puerto Deseado.

En abril de 2024, la FTIA anunció la normalización de su filial en esa localidad, con Diego Martos al frente, en un acto encabezado por Núñez. Sin embargo, durante 2025, SITFAL incrementó su presencia pública con cuestionamientos a empresas y a la conducción del STIA, denunciando diferencias salariales, situaciones irregulares y acuerdos que calificó como «apócrifos». También vinculó la problemática sindical con denuncias sobre precarización laboral, trabajo no registrado y la utilización de estructuras cooperativas en establecimientos de la provincia. Cabe recordar que en Santa Cruz no existe una prohibición expresa para el uso de cooperativas de trabajo en el procesamiento de productos pesqueros, aunque la normativa provincial contempla su participación en el sector.
La disputa ingresó ahora en una fase más directa: la pelea por los afiliados. SITFAL desplegó una campaña para sumar trabajadores de las plantas, una ofensiva que el STIA interpretó como un intento de avanzar sobre su base sindical. La afiliación tiene una importancia estratégica porque permite construir presencia en las plantas, elegir delegados y fortalecer la representación frente a empresas y autoridades laborales. En medio de esta tensión, el rechazo a las cooperativas de trabajo parece ser el único punto de coincidencia entre ambos sectores, aunque con enfoques y estrategias diferentes.
El conflicto de encuadramiento sindical debe resolverse cotejando las resoluciones que conceden las personerías gremiales, con intervención de la autoridad administrativa y ulteriores revisiones judiciales. Hasta que eso ocurra, la pulseada por los trabajadores de las plantas pesqueras de Santa Cruz continuará definiéndose en el terreno de la afiliación, las asambleas y la presencia en las empresas, con dos organizaciones disputando la representación de un sector clave para la economía provincial.
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