Luego de varios recortes, BGH anunció un ajuste de personal inédito, que impacta a cientos de familias y agrava la crisis en el sector electrónico de Tierra del Fuego. La industria no encuentra piso y el modelo libertario apaga las plantas.
BGH convocó de urgencia a los delegados de la UOM en su planta de Río Grande para notificar una reestructuración que eliminará 250 puestos de trabajo a partir del 15 de diciembre. La medida representa el despido del 42% de la dotación actual de la fábrica que supo tener algunos centenares más de operarios,
El anuncio llegó en una reunión encabezada por el gerente industrial de la compañía. Las autoridades de BGH comunicaron formalmente a la Unión Obrera Metalúrgica su decisión de ajustar los procesos fabriles en el marco de la parálisis productiva que castiga al polo industrial fueguino.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría entre los trabajadores de línea. La empresa instaló una disyuntiva: abrir un programa de retiros voluntarios hasta el 15 de diciembre o proceder directamente con despidos para completar la cuota de 250 salidas estipuladas por la gerencia.
Los números son contundentes. Sobre una dotación total que ronda actualmente los 600 trabajadores registrados, el achique proyectado significa eliminar el 42% de la masa salarial de una de las plantas electrónicas más representativas de la isla. Algunos creen que no hay manera de detener el achique y hasta temen un cierre.
El golpe llega en el peor momento para el parque industrial de Río Grande. BGH se suma así a una cadena de ajustes que viene sacudiendo al sector electrónico fueguino desde principios del la administración Milei.
La vía inicial elegida por la firma es un esquema de retiros voluntarios. Pero la letra chica del anuncio encendió las alarmas: si para el 15 de diciembre no se alcanza el número de adhesiones, la empresa procederá a concretar cesantías compulsivas hasta completar la cuota.
El pago se dividirá en cuotas mensuales. La cantidad oscilará entre una y cinco, según la antigüedad acumulada por cada dependiente.
En declaraciones a la prensa local, delegados de la planta denunciaron el clima de incertidumbre que domina las líneas de montaje. Los operarios advierten que el fraccionamiento del pago opera como un mecanismo de presión.
La advertencia explícita de avanzar con despidos directos si no se reúne el cupo empuja a los trabajadores a suscribir las bajas antes del plazo límite. La comisión gremial interna y el sindicato mantendrán asambleas permanentes durante la semana para definir las acciones a seguir.
El ajuste en BGH no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del cambio de reglas macroeconómicas aplicado sobre el polo industrial fueguino a partir de la eliminación total de aranceles para la importación de celulares decretada a comienzos de año.
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