Artemis II, el viaje a la luna y la paradoja espacial argentina: festejo oficial en medio del ajuste a la ciencia, a las universidades y a las escuelas técnicas 17 enero, 2026

(Por Ana Flores Sorroche) El Gobierno celebró la participación de un microsatélite argentino en la misión espacial a la luna de la NASA, mientras la CONAE y VENG pierden personal hiperespecializado, se paralizan proyectos estratégicos y el Presupuesto 2026 profundiza el recorte al sistema científico-tecnológico. La motosierra pasa por las universidades nacionales, que también forman parte activa de este proyecto y llega hasta las escuelas técnicas, semilleros educativos de personal técnico, de investigación e ingeniería en todo el país.

 

 

El Gobierno nacional celebró este viernes la participación de la Argentina en la misión Artemis II de la NASA, que marcará el regreso de una misión tripulada alrededor de la Luna luego de más de 50 años. A través de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, se informó que el microsatélite argentino Atenea viajará como carga secundaria a bordo del cohete Space Launch System (SLS), cuyo lanzamiento está previsto para el viernes 6 de febrero. El anuncio fue presentado como un hito tecnológico y una muestra de las capacidades técnicas del país.

El microsatélite Atenea fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a la empresa estatal VENG S.A., con la participación del Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y las universidades nacionales de La Plata, San Martín y Buenos Aires. Desde el Gobierno destacaron que la selección del proyecto argentino responde a los “estándares de calidad y confiabilidad más exigentes del mundo”, y afirmaron que la inversión en ciencia estratégica es una prioridad, en contraste con lo que definieron como «gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas».

Sin embargo, el anuncio oficial convive con una realidad de recorte para el sector espacial argentino. Desde noviembre de 2023, la CONAE y VENG SA perdieron más del 18% de su dotación total de trabajadores, según datos del INDEC. A esto se suma que el Presupuesto 2026 del gobierno de Javier Milei prevé un recorte presupuestario brutal para el programa de investigación y desarrollo de medios de acceso nacional al espacio.

Las contradicciones fueron señaladas públicamente por referentes del sistema científico. Este viernes, el exministro de Ciencia Roberto Salvarezza cuestionó el festejo oficial al señalar que se celebra “un microsatélite que llevará la NASA mientras los proyectos de satélites de observación de CONAE y de telecomunicaciones de ARSAT-INVAP están paralizados y los científicos se van al exterior”. En el mismo mensaje, advirtió que la Argentina atraviesa “el peor presupuesto en ciencia y tecnología en 50 años”.

El deterioro institucional también se reflejó en la reciente renuncia de Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la CONAE, tras dos años sin que se conformara el directorio del organismo y en medio de severas restricciones presupuestarias. Kulichevsky había asumido luego del retiro de Conrado Varotto, figura central en la construcción del programa espacial argentino durante más de dos décadas.

Según un análisis publicado por la periodista especializada Nora Bär en El Destape en septiembre de 2025, la CONAE encabeza los recortes dentro del sistema científico en el Proyecto de Presupuesto 2026, con una caída del 34,6%, y un deterioro acumulado cercano al 60% desde 2023. Testimonios internos advierten sobre la emigración de personal altamente calificado, la paralización de proyectos estratégicos para la soberanía y la falta de fondos incluso para ejecutar financiamiento internacional ya disponible.

En paralelo, en el Presupuesto 2026 se asignaron $ 4.785 millones para las universidades nacionales. Esto implicaría, según Chequeado, una caída del 7,2% en relación a 2025 y del 34,3% con respecto a 2023. El oficialismo quiso impedir que estos fondos se actualicen por inflación incluso pero la Cámara de Diputados lo impidió.

Por su parte, la educación técnica sufrirá este año un recorte inédito y letal que representa, según el CEPA, un acumulado del 93% respecto a lo que se ejecutó en 2023, de 62% respecto al ejecutado en 2024 y de 67% contra el ejecutado 2025. El año pasado se ejecutó solo el 10,8 por ciento de lo que indica la ley. Con el nuevo presupuesto aprobado, ya no hay siquiera ley sobre la cual reclamar, para la técnica ni para la educación en general.

 

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