La retracción del consumo y el fuerte aumento de los costos operativos comienzan a impactar con fuerza en el negocio cervecero en Argentina. El aumento de las importaciones también afectó al sector. Desde cadenas de cerveza artesanal como Antares hasta grandes compañías industriales como Quilmes enfrentan un escenario complejo que ya se traduce en cierre de locales, reducción de personal y ajustes productivos.
La cadena de cervecerías artesanales Antares anunció el cierre de dos locales emblemáticos en La Plata y Mar del Plata como consecuencia de la caída de las ventas y el incremento de los gastos fijos, especialmente alquileres y tarifas de servicios.
El cierre más reciente corresponde al local ubicado en calle 56 entre 11 y 12, en la ciudad de La Plata, inaugurado en 2005. Según explicaron los responsables del establecimiento, la decisión responde a un fuerte incremento de los costos, con subas en los servicios básicos que estimaron en alrededor del 600% en los últimos dos años, sumado a alquileres elevados y una marcada caída del consumo.
Este cierre se suma a otros que la marca concretó durante 2024 en esa misma ciudad y zonas cercanas, como los locales de Diagonal 74, City Bell y Ensenada, todos afectados por la misma combinación de factores económicos.
Referentes del sector señalan que, si bien toda la actividad gastronómica atraviesa dificultades, el rubro cervecero aparece entre los más afectados por la contracción del gasto de los consumidores.
En paralelo, la empresa también confirmó el cierre de uno de sus locales más tradicionales en Mar del Plata, ubicado en la zona de Playa Grande, que dejará de operar el próximo 18 de abril tras dos décadas de actividad.
La situación no sólo afecta a la producción artesanal. Grandes compañías del sector como Cervecería y Maltería Quilmes también comenzaron a implementar ajustes frente a la caída del consumo.
A fines de febrero, la empresa anunció un fuerte recorte en su planta de Zárate, donde reducirá su dotación de 260 a unos 80 trabajadores mediante un programa de retiros voluntarios y disminuirá su esquema de producción de tres turnos diarios a uno.
De acuerdo con información difundida en ese momento, la medida respondió a una caída del 45% en las ventas y a problemas financieros derivados tanto de la retracción del consumo como del aumento de la competencia por la mayor apertura de importaciones.
El sector cervecero enfrenta además una mayor presión competitiva externa. Según datos elaborados por el Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien) sobre estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las importaciones de cerveza crecieron un 293% durante el primer trimestre de 2025.
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