Según la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo cayó 22,5% respecto a enero y 14% interanual. También se registraron fuertes bajas en los laminados. La situación del sector está signada por la menor actividad industrial, una presión importadora creciente desde la apertura indiscriminada y el bajo dinamismo del mercado interno.
La producción de acero en Argentina registró una fuerte caída durante febrero, en línea con la desaceleración de la actividad industrial y la construcción. De acuerdo con un informe de la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo alcanzó las 272.200 toneladas, lo que representó una baja del 22,5% respecto de enero y una caída del 14% en comparación con el mismo mes del año anterior.
El informe también reflejó una contracción significativa en la producción de laminados en caliente, que totalizó 148.500 toneladas, con un desplome del 46,3% frente al mes anterior y una baja interanual del 8,3%. Estos productos están directamente vinculados a sectores como la construcción, la industria automotriz y la fabricación de bienes durables.
En el caso de los laminados en frío, la producción alcanzó las 49.300 toneladas en febrero. Esto representó una caída del 52,3% en relación con enero, aunque mostró una suba interanual del 6,4%, lo que refleja una evolución dispar dentro del sector siderúrgico.
Desde la Cámara Argentina del Acero señalaron que, pese a los avances en materia de estabilización macroeconómica, la demanda interna continúa débil. A este escenario se suma el incremento de las importaciones y las condiciones impositivas que, según la entidad, dificultan la agregación de valor en la industria local.

El informe también advirtió sobre el impacto de la competencia internacional, especialmente de productos provenientes de China, que el sector considera desleal en términos de precios y condiciones comerciales. Esta situación, indicaron, contribuye a que la industria siderúrgica opere por debajo de sus niveles históricos de capacidad.
La caída en la producción de acero se suma a otros indicadores que reflejan la retracción de la actividad en sectores clave de la economía real, particularmente en la industria manufacturera y la construcción, actividades que tienen un fuerte impacto en la generación de empleo y el consumo interno.
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