Tras semanas de tensión y negociaciones, la presión del Sindicato de la Industria de la Alimentación en la Justicia y en la planta, obligó a la multinacional a mejorar su oferta inicial del 50% y acordar el pago de indemnizaciones al 130%, poniendo fin al conflicto por el cierre de la planta de la planta en Munro. La multinacional muda sus operaciones a Mar del Plata, con salarios de base más bajos.
Luego de más de un mes de conflicto en la planta de derivados de papa que Lamb Weston posee en Munro, la empresa y los trabajadores alcanzaron un acuerdo que puso fin a la negociación. En la audiencia realizada el miércoles, la multinacional mejoró sustancialmente su propuesta inicial y aceptó pagar el 130 por ciento de las indemnizaciones, además de la parte proporcional del aguinaldo y la garantía del seguro de desempleo, lo que fue aceptado por los operarios con el acompañamiento del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).
El acuerdo representa un giro significativo respecto de la posición original de la compañía, que en reiteradas oportunidades había amenazado con presentar un procedimiento preventivo de crisis (PPC) para abonar apenas la mitad de las indemnizaciones. Finalmente, la presión sindical y política logró que Lamb Weston pagara el ciento por ciento correspondiente por ley, sumado a una gratificación adicional del treinta por ciento.
Desde el STIA, la postura inicial había sido resistir el cierre de la unidad productiva. El secretario general del gremio, Sergio Escalante, cuestionó desde un comienzo la decisión empresarial y sostuvo que el cierre “no se corresponde con su situación real”, al recordar que la firma inauguró hace apenas tres meses una nueva planta con tecnología de punta, tras una inversión superior a los 300 millones de dólares.
Sin embargo, ante la decisión irreversible de la empresa de discontinuar la actividad en Munro, el sindicato acompañó la determinación de los trabajadores de priorizar una salida económica más favorable. “Nuestro principal objetivo es preservar las fuentes de trabajo y sostener la producción. Sin embargo, acompañamos a los compañeros en su decisión, entendiendo que cada trabajador decide en función de su situación individual y familiar”, señalaron desde el STIA a Página/12.
El factor tiempo también jugó a favor del reclamo obrero. De no haberse alcanzado un acuerdo en la última audiencia, la negociación se habría extendido hasta febrero, obligando a la empresa a afrontar el pago de una nueva masa salarial. Con el acuerdo cerrado, Lamb Weston podrá concretar de inmediato el cierre de la planta y trasladar la totalidad de sus operaciones a Mar del Plata, donde los salarios que abona son aproximadamente un cuarenta por ciento más bajos.
Durante el proceso de negociación, el sindicato contó además con un respaldo político activo de todas las líneas del peronismo de Vicente López, un distrito cuya zona fabril, que incluye Villa Martelli, Munro, Carapachay y Villa Adelina, viene siendo fuertemente golpeada por el modelo económico importador.
Conscientes de que el cierre era un hecho consumado y de que, en un modelo expulsivo de empleo, las posibilidades de reinserción laboral son difíciles, la organización sindical concentró sus esfuerzos en garantizar las mejores indemnizaciones posibles.
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