
Daniel Scioli eligió las sierras de Tandil, uno de sus destinos favoritos en la provincia, para romper el silencio tras las duras críticas que lanzó el jueves, aunque sin nombrarlo, la presidenta Cristina Fernández desde Lomas de Zamora. Después de un día sin actividad pública, volvió a mostrarse hiperkinético: inauguró una comisaría, entregó escrituras, motos y patrulleros, firmó convenios y respondió las preguntas de la prensa desde el barrio de Villa Aguirre. Como era previsible, el gobernador se mostró conciliador una vez más y dijo no sentirse aludido por el discurso de la jefa de Estado, quien dijo que hay dirigentes que no la defienden, que son “intocables”, que “no ponen la cara” y que dicen “cosas lindas de ocasión para quedar bien con todos”.
