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Alberto Fernández recibió un fuerte apoyo del sindicalismo y realizó duras críticas a los bancos

Politica/Nacional/Infobae

“Siempre me preguntan, ¿de dónde vas a sacar la plata para hacer eso? Voy a sacar la plata de la usura que le pagan a los bancos con las Leliq”, sostuvo el candidato presidencial del Frente de Todos durante un acto en Lanús

Alberto Fernández esbozó una sonrisa amplia, debajo de sus característicos bigotes, cuando puso un pie en el escenario del micro estadio de Lanús y las voces de los militantes sindicales se unieron en una solo canto: “Unidad de los trabajadores. Y al que no le gusta, se jode, se jode”. Estrofas históricas del cancionero sindical, espacio que dio un paso hacia la unidad con la decisión de la CTA de los Trabajadores de comenzar a transitar la camino que desemboca en la convergencia con la CGT.

Una sola frase del candidato a presidente del Frente de Todos sirvió para graficar la dimensión de la decisión que tomó la central obrera que conduce Hugo Yasky. “El gesto de la CTA de unirse con la CGT es estratégicamente y moralmente tan grande como el de Cristina”, sostuvo. Esa idea se la había transmitido minutos antes de arrancar el acto el ex ministro de Trabajo Carlos Tomada. Uno de los dirigentes de mayoría diálogo con el sindicalismo en tiempos del kirchnerismo en la Casa Rosada. Fernández comparó el gesto de la CTA con la decisión de su compañera de fórmula de dar un paso al costado y privilegiar la unidad de la oposición.

“La culpa la tenemos siempre nosotros pero después somos nosotros los que tenemos que poner de pie a la Argentina cada vez que ellos la tiran abajo”, reflexionó Fernández. Gran parte de su discurso estuvo destinado a cuestionar a Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y el gobierno de Cambiemos. Cada golpe verbal fue seguido de un festejo materializado en el sonido de los bombos y las trompetas que bajaba desde las tribunas del micro estadio. Era el respaldo de los militantes sindicales que llevan largas horas presenciando el congreso de la CTA.

En Lanús Fernández tuvo un fuerte respaldado del ala sindical. Estuvieron los lideres de los gremios más cercanos al kirchnerismo que están agrupados en la Corriente Federal y los secretarios generales de las dos facciones de la CTA. Ese sector es el principal promotor de la unidad sindical. Faltaron los denominados “Gordos” de la CGT, la otra parte de la negociación para que la unidad deje de ser un objetivo y sea una realidad. Sin embargo, el candidato peronista se llevó una postal en la que quedó impresa el apoyo gremial.

Arriba del escenario principal estuvieron Hugo y Pablo Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo (La Bancaria), Roberto Baradel (Suteba), Víctor Santa María (Suterh) y Omar Plaini (Canillitas). En la primera fila de la platea se alinearon un grupo de intendentes del conurbano, legisladores bonaerenses y dirigentes sindicales. En esa hilera estaba sentado el secretario general de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, quien pretende ser parte de la discusión de unidad pero no está dispuesto a quedar bajo el mando de los gremios que actualmente pisan fuerte en la CGT.

Fernández expresó un breve diagnostico del país que, según entiende, se encontrará el 10 de diciembre de este año en el caso de ganar la elección presidencial. “Probablemente cuando se vayan nos van a quedar 10 mil millones de dólares de reservas. Las mismas que había en el Banco Central cuando llegamos con Néstor (Kirchner)”, precisó. Luego, hizo un paralelismo entre el resultado del gobierno de Cambiemos y la gestión de Carlos Menem en la década del 90′. “El daño que hizo la salida de la convertibilidad es similar al daño que hizo Macri en estos cuatro años. El cambio no son ellos, el cambio somos nosotros”, sentenció. La dirigencia política y sindical lo ovacionó.

A medida que pasaban los minutos Fernández elevaba su tono y le daba una impronta combativa a su discurso. Así llegó al momento en que decidió apuntar contra los bancos y advirtió: “Las mejores sociedades son las que distribuyen derechos, no las que lo quitan. Siempre me preguntan, ¿de dónde vas a sacar la plata para hacer eso? Voy a sacar la plata de la usura que le pagan a los bancos con las Leliq. Voy a dejar de pagarle a los usureros para que los docentes tengan un salario digno, los jubilados puedan comprar sus remedios todos los meses y los trabajadores puedan tener su paritaria año a año”, afirmó.

Fernández no solo estuvo rodeado por dirigentes sindicales. Lo acompañaron Máximo Kirchner, Verónica Magario, Gisela Marziotta, Edgardo Depreti y Hugo Yaski. Salvo la compañera de fórmula de Matías Lammens en CABA, todos fueron oradores de una jornada que enterró un mojón en la complicada ruta hacia la unidad del sindicalismo.

El hijo de Cristina Kirchner fue su embajador en el acto. Hizo llegar sus satisfacción por el nuevo camino tomado por la CTA y luego realizó un repaso de la pérdida de reservas que ocurrió durante la gestión macrista. El repaso fue pormenorizado. “Traje mi ipad para no equivocarme en los números”, dijo con ironía mientras sacaba una hoja de papel que tenía doblada en el bolsillo. “En 5 meses se fueron 34 millones de dólares de las reservas sin que ningún argentino haya podido mejorar su poder adquisitivo o vea una escuela nueva”, fue su conclusión final.

Para el final de su discurso Fernández apeló a un recorrido histórico por las últimas 7 décadas de la política nacional. Encadenó los fracasos de cada gobierno en materia económica y algunas pocas virtudes. Hasta llegar al primer mandato de Cristina Kirchner, al que decidió destacar. “Ninguno gobierno de la democracia reconoció tantos derechos individuales a la gente como ese gobierno de Cristina”, aseguró. Los últimos cuatro años prefirió pasarlos con rapidez. Son los que más criticó durante su etapa de opositor al kirchnerismo más duro. Lo resumió en una frase que los unió con el actual gobierno: “Todos los problemas que Cristina dejó se multiplicaron con Macri”.

Así llegó a los meses finales de la gestión macrista. Y explicó el motivo por el que había recorrido la historia reciente del país. “Los argentinos tenemos tanta tendencia a flagelarnos y a llamarnos incapaces. Nos han hecho creer que somos una suerte de sociedad estúpida. Van a ver que después de todo episodio trágico, nos levantamos. Somos la Argentina. Vamos a levantarnos una vez más”, afirmó. Fue el final.

Luego siguieron los abrazos de la dirigencia y el aliento de los militantes. La música del Indio Solari en los parlantes que estaban instalados junto a la pantalla gigante en la puerta del micro estadio y el saludo final con formato de candidato. Fernández se fue de Lanús con la claridad de que el sindicalismo arrancó una etapa de transición. La unidad es el fin último. El peronismo lo logró casi en un gran porcentaje y está a un paso de volver a gobernar. Una ejemplo de los beneficios que trae aparejado barrer las diferencias debajo de la alfombra.

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Pablo Fernandez