El secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, intervino para frenar el ingreso de camiones a la planta de Fate en San Fernando, en un episodio que el gremio del neumático calificó como una «provocación» en la previa de definiciones judiciales y administrativas clave. La medida ocurrió cuando la empresa intentó retirar mercadería del predio con seis camiones, escoltados por policías, justo antes de una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense y mientras se espera un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
El conflicto en Fate, que mantiene la planta paralizada desde el cierre anunciado en febrero pasado, tuvo este viernes un nuevo capítulo de tensión. Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), denunció que la empresa intentó «generar un escenario de tensión» al enviar camiones y personal ajeno al establecimiento, en una maniobra que interpretaron como un intento de modificar la situación de la planta antes de las próximas resoluciones.
Crespo relató que al enterarse del operativo, contactó de inmediato a Pablo Moyano. La reacción fue rápida: tras el llamado del dirigente camionero, la empresa retiró los vehículos de la fábrica. Desde el SUTNA expresaron su agradecimiento por la gestión de Camioneros y sostienen que Fate estaría buscando una resolución judicial que habilite el desalojo de los trabajadores que mantienen la medida de fuerza, mientras los operarios denuncian que se trata de un «lock-out patronal ilegal» que mantiene a 920 familias sin trabajo.
El apoyo de Pablo Moyano al SUTNA no es nuevo y se enmarca en una relación de solidaridad que el dirigente de Camioneros viene manifestando desde los inicios del conflicto. En febrero pasado, Moyano ya había expresado su acompañamiento a los trabajadores de Fate y al secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, a quienes alentó con un mensaje contundente: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».
En aquella oportunidad, el dirigente camionero también había vinculado el conflicto con la apertura de importaciones de neumáticos, advirtiendo que «cuando se permite el ingreso de materiales sin garantías, se está poniendo en juego la vida de los choferes».
El SUTNA enfrenta un escenario complejo: mientras la empresa insiste en el cierre, el gremio reclama la reapertura de la planta y el pago de los salarios adeudados, respaldado por un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que ordenó abonar los sueldos atrasados y reconoció la vigencia del convenio firmado con Fate hasta junio de 2026. La semana que viene será determinante: el martes está prevista una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense y se espera la resolución de la Sala II de la Cámara de Apelaciones, que podría definir el futuro inmediato de la planta de San Fernando.
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