El frigorífico Friar suspendió a decenas de trabajadores en Reconquista: el gremio acordó reducir la jornada para evitar despidos

El frigorífico Friar, principal fuente de empleo privado de la ciudad de Reconquista con casi 1.000 trabajadores, acordó con el Sindicato de la Carne reducir las jornadas laborales hasta el 30 de noviembre para atravesar la caída de la faena. Los operarios cobrarán la garantía horaria de 140 horas mensuales y el Grupo Grassi, que controla Vicentin, ya comprometió más de $8.600 millones para sostener la actividad y busca quedarse con las plantas.

 

El frigorífico Friar de Reconquista suspendió a decenas de trabajadores con garantía horaria a partir de este jueves, en el marco de un acuerdo entre la empresa y el Sindicato de Trabajadores de la Carne para reducir las jornadas laborales y evitar despidos masivos. La medida fue confirmada por la empresa, el gremio y el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, aunque todavía no se precisó cuántos empleados fueron alcanzados por las suspensiones. Según explicó el ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, «el de la carne tiene la famosa garantía horaria», un mecanismo que establece el cobro de 70 horas quincenales o 140 horas mensuales, aun cuando no se cumpla con la jornada habitual.

El acuerdo establece que los trabajadores suspendidos dejarán de realizar sus tareas habituales hasta el 30 de noviembre, aunque el período podría extenderse. Friar cuenta en Reconquista con casi 1.000 trabajadores entre operarios y personal administrativo, y es el principal dador de empleo privado de la ciudad. La caída de la actividad está directamente vinculada al desplome del consumo de carne vacuna, que en los primeros ocho meses de 2026 cayó un 11,3% interanual, con un promedio por habitante de apenas 46 kilos anuales, uno de los registros más bajos en décadas. La planta reconquistense faena actualmente unos 500 animales diarios frente a una capacidad instalada de 850, muy por debajo de las 720 cabezas que necesita para alcanzar su punto de equilibrio.

La crisis de Friar se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración del negocio cárnico en el norte santafesino. El Grupo Grassi, que recientemente asumió el control de Vicentin tras el proceso de cramdown, avanza en conversaciones para recuperar las plantas de Reconquista y Nelson, que quedaron fuera del perímetro de la cerealera cuando el frigorífico fue transferido en 2020 a los fondos BAF Credit y BAF Trade. Según fuentes vinculadas a la operación, la intención es integrar el frigorífico con la planta de bioetanol de Avellaneda, que genera burlanda como subproducto del maíz, y el feedlot Los Corrales de Nicanor, con capacidad para 30.000 animales, para cerrar el circuito productivo desde el alimento hasta la faena.

En ese marco, la Nueva Vicentin ya comprometió dos asistencias financieras principales para sostener la actividad de Friar: $4.270 millones otorgados en junio y una ampliación de aproximadamente $4.400 millones firmada en septiembre, lo que suma cerca de $8.670 millones destinados fundamentalmente a la compra de hacienda y capital de trabajo. El frigorífico también mantiene conversaciones con la empresa exportadora Abuelo Julio, que ya opera la planta de Nelson, para sumar conocimiento industrial y comercial y recuperar el perfil exportador de las plantas.

El contexto sectorial agrava la situación. Mientras las exportaciones de carne vacuna marcan un crecimiento sostenido, y la reciente apertura del mercado japonés a la carne de todo el territorio argentino abre una oportunidad para los frigoríficos exportadores, el consumo interno se desploma y los precios de los cortes vacunos subieron un 51,2% interanual en agosto, muy por encima de la inflación general. El sindicato de la carne, que conduce Leonardo Escobar, mantiene un diálogo permanente con la empresa para intentar evitar despidos: «La situación es complicada. Hay despidos en la parte administrativa. Habrá algunos achiques, pero no grandes, esperando que mejore la situación», señaló el dirigente gremial.

 

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