Bastó un comentario sobre una serie para que se desate otra guerra civil en Juntos por el Cambio. Un dirigente cercano a Elisa Carrió —Juan Manuel López, presidente del bloque de diputados de la Coalición Cívica— comentó que un gobierno de Patricia Bullrich se lo imaginaba parecido a la serie 2001. Tronó el escarmiento de los seguidores de la candidata primero sobre el lilito y luego en una carta dirigida a Horacio Rodríguez Larreta donde le exigen que este dirigente se retracte. El jefe de gobierno porteño contestó que él nunca incurre en agravios, ni siquiera cuando lo hacen otros. En el larretismo se reían de la recién descubierta pasión por los buenos modales del bullrichismo, luego de una campaña entera llena de ataques al adversario interno.

Todo comenzó durante el fin de semana, cuando uno de los dirigentes de mayor confianza de Carrió (que está aliada hace años a Larreta) dijo: “Yo cuando lo charlo con amigos lo pongo en términos de series televisivas. Me imagino una presidencia de Milei como la segunda temporada de El Reino, que es un delirio. Y me imagino, aunque creo que no porque Patricia pudo haber aprendido de esa experiencia, un gobierno suyo con dificultades como la serie de 2001”.

Hay que notar que López no dijo: 1) que Bullrich iba a terminar igual que Fernando de la Rúa; 2) que no iba a poder terminar su mandato; y 3) que iba a sufrir una suerte de golpe de Estado. Sí trazó un paralelismo entre la Alianza y una eventual administración Bullrich en la velocidad del ajuste y represión que propone la candidata abiertamente. Pero con esta chispa alcanzó para que volviera a arder el fuego de la interna.

“Golpistas”

Pero nada de esas aclaraciones previas importaron. El que salió a responder de parte del bullrichismo fue nada menos que uno de los dirigentes de más cercanía con la candidata, Damián Arabia, quien acusó a López al bando contrario de “golpistas”. “Que el kirchnerismo nos va a tirar piedras ya lo sabíamos, pero que miembros de la coalición se transformen en golpistas es una novedad. A los tibios los deja atrás la historia. Nadie va a frenar el cambio esta vez, ni 14 toneladas de piedras, ni los que no quieren que nada cambie”, lo descerrajó a quemarropa.

“Amigo, ¿qué les pasa? No es lo mismo firmeza que autoritarismo, garrote que cumplimiento de la ley; como ya debieras saber porque ⁦Patricia era de tu bloque, ¡somos de la democracia y el estado de derecho!”, le contestó también Federico Pinedo.

Pero las respuestas no quedaron en un simple ida y vuelta por Twitter. Los candidatos de Bullrich orquestaron una maniobra de campaña, que consistió en firmar todos un comunicado que no iba dirigido a López, ni siquiera a Carrió, sino a Larreta.

“Estimado Horacio”

“Estimado Horacio Rodríguez Larreta”, comienza, no sin veneno. “Como legisladores y candidatos de la lista La Fuerza del Cambio que acompañamos la candidatura de Patricia Bullrich, no podemos menos que hacerle llegar nuestra máxima preocupación por expresiones de dirigentes de su sector”, le advierten. La reacción es similar a cuando Larreta afirmó que el gobierno de Macri había “fracasado” porque no pudo reelegir.

Sostienen que lo que dijo López “no representa los valores de Juntos por el Cambio” (exactamente el mismo argumento que utilizó Martín Lousteau para volar de la lista a Franco Rinaldi, algo que todavía no digirió el sector de Bullrich). También señalan que un artículo posterior –donde López explicó por qué “la represión no solo no ordena el caos, sino que fracasa”– se salen del juego democrático y se parecen mucho al discurso de Sergio Massa.

El comunicado, titulado “Cuidemos a Juntos por el Cambio”, le exige a Larreta que “con la mayor fuerza posible, inste a los miembros de su sector que mantengan nuestras diferencias internas en el ámbito democrático. Le pedimos solicite una rápida y tajante retractación pública”.

Larreta, paz y amor

Lejos de los micrófonos, en el larretismo no podían dejar de mostrar una sonrisa socarrona: “¿Bullrich ahora nos va a dar clases de buenos modales?”. Y recordaron los cientos de agravios y ataques que la dirigente protagonizó contra Larreta.

El jefe de Gobierno, cuando le preguntaron por el tema, eligió una estrategia similar: “Nosotros siempre estamos del lado de la paz.No han escuchado ni un solo comentario, ni una sola crítica personal o comentario personalizado. Jamás he dicho un agravio de nadie. No lo hice y no lo voy a hacer porque no es mi espíritu, y porque estoy convencido de que no es bueno para la Argentina. No lo hago por más que otros y otras lo hagan conmigo”, le dedicó a Bullrich. Y dio por cerrado el tema.

 

En tanto, López fue más allá y respondió que no piensa retractarse y que lo que diga Larreta “quien seguramente no comparte mis expresiones, no cambiará lo que pienso, ni lo que dije”.

“Lamento que intenten involucrarlo porque ni soy candidato ni participo de la campaña”, lo excusó López. “Contrario a lo que dice esa carta mantengo mis diferencias internas en el ámbito democrático. No comparto ni la victimización ni la cancelación del debate, menos aún cuando es selectiva“, afirmó. No obstante, el dirigente no hizo sino prolongar un diagnóstico mucho más duro que ya había hecho Carrió: que un segundo gobierno a la Macri iba a terminar con represión y delitos de lesa humanidad.