La autopartista cordobesa Crucianelli dejó sin trabajo a una veintena de operarios que llegaron este lunes a cumplir su jornada habitual y se encontraron con la fábrica clausurada. La empresa acumulaba deudas salariales con los trabajadores que llevan años de antigüedad.
La empresa autopartista Crucianelli SRL, tras 60 años en el rubro, cerró este lunes de manera sorpresiva su planta ubicada en barrio Cabildo, en la ciudad de Córdoba, y dejó sin trabajo a una veintena de operarios que al presentarse a cumplir su jornada laboral encontraron los portones de la fábrica soldados y sin ninguna notificación previa por parte de la empresa. Los trabajadores aseguraron que el viernes habían cumplido normalmente con su jornada de ocho horas y que nadie les comunicó el cese de actividades.
«Hoy llegamos y nos dimos con los portones soldados, cosa que nos sorprende a mí y a los 20 trabajadores que estamos acá. No tuvimos ninguna notificación», relató el operario Eduardo López a Telefé Córdoba. «Vamos a seguir acá hasta que vengan los dueños», agregó. Entre los afectados hay operarios con más de 30 años de antigüedad, algunos con 36 años de servicio dentro de la empresa.

Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) señalaron que el conflicto no comenzó con el cierre de la planta. Según el gremio, la empresa ya venía acumulando importantes atrasos en el pago de salarios y otras obligaciones laborales. «Se debe el aguinaldo, una quincena y otros montos. Hay trabajadores que fueron enviados de vacaciones sin cobrar», denunciaron desde la UOM.
La compañía se especializaba en el estampado de piezas de chapa y conjuntos soldados destinados a otras autopartistas proveedoras de terminales automotrices. Durante años trabajó para Renault, posteriormente fabricó componentes para Iveco y Faurecia, especialmente vinculados a sistemas de escape. Sin embargo, con la renovación tecnológica impulsada por las terminales, la empresa quedó fuera de los nuevos programas de producción.
En junio de 2025, Crucianelli, que tenía 60 años en la actividad, despidió a otros 11 trabajadores de mucha antigüedad, aduciendo la empresa un artículo 247, es decir, un despido por una crisis de empresa. Como la empresa, además, dijo no poder pagar siquiera medias indemnizaciones, le recomendó a los despedidos demandar al principal cliente: “Con el agravante de que la empresa no tiene la plata para pagar ese 50% y nos manda a que le hagamos una demanda a la empresa cliente que es Faurecia para que le cobremos las indemnizaciones”, dijo el secretario adjunto de la UOM Alcides Salgado a Mitre Córdoba.
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