La votación se prorrogó dos horas más a pedido de Lula Brasil: Las multitudes que promovieron una elección histórica

Los comicios en Brasil estuvieron marcados por movilizaciones masivas de votantes y enfrentamientos simbólicos entre seguidores de Lula y de Bolsonaro, incluyendo caravanas y viajes en barcazas en el norte y nordeste del país.

 

Desde San Pablo

La historia de estas elecciones quedará marcada por sus grandes movilizaciones. Por las multitudes de a pie que movieron Lula, el Partido de los Trabajadores y sus aliados. Y por las motociatas –como se dice en portugués– donde los apoyadores de Flávio Bolsonaro lo acompañaron en motos, a imagen y semejanza del ritual que había popularizado su padre y expresidente durante la pandemia. Unas y otras expresiones definen cómo se salió a la búsqueda de votos. Con un dato de color adicional: en el norte y nordeste del país, miles de votantes del líder del PT se trasladaron en barcazas por ríos caudalosos y entre calles anegadas como nunca se había visto en el pasado. Iban a votar en masa. Una síntesis de lo que estaba en juego, porque los aparatos partidarios fueron superados por gente que brotaba desde todos lados y por su cuenta. El pueblo se ponía en camino a una ilusión. Y el propio Lula pidió que se prorrogara dos horas más la votación por problemas en el transporte público.

Esta ciudad amaneció tormentosa, pegajosa, difícil para transitar y hasta con árboles caídos. Otras más se inundaron en todo el estado de San Pablo, como en Jundiaí, donde hubo dos muertos. La avenida Paulista se plagó de bocinazos por los conductores apurados que iban a votar o alguno que festejaba con orgullo su identificación electoral. Atrás habían quedado los ecos de la que fue, acaso, la mayor manifestación en la historia democrática de Brasil. La que rodeó a Lula en un acto de masas que nos transportó a postales de épocas pretéritas, muy politizadas, donde la calle marcaba el pulso de un país y una votación. Pero también de una esperanza.

Ramón García Fernández, un argentino que reside en San Pablo hace cincuenta años, economista de una universidad del ABC paulista, comentó: “Es la mayor que recuerdo desde que vivo acá”. En la Paulista dialogamos con César Alves, otro docente de nivel superior, petista, que vivió en Perú y fue profesor invitado de la Universidad Nacional del Sur en Bahía Blanca.

Especialista en inteligencia artificial y preocupado por su uso, comentó: “En Brasil hay una modalidad de comportamiento en términos de IA que yo investigo. Todos los años llegan a la Facultad estudiantes que tienen su psiquis colonizada por los algoritmos que reprimen, que te dejan sin esperanza, y me pregunto: ¿cómo es posible que no tengamos ningún tipo de reglamentación sobre ellos?”. Una alusión a la incidencia notable de las redes sociales en la vida política. Un terreno donde la extrema derecha se enseñoreaba y hoy ya no domina como antes. El canal de WhatsApp del “Exército do Lula” es el mejor ejemplo. Pasó de 53 mil seguidores a casi 11 millones.

Pedido de fiscales

Frente al MASP, el Museo de Arte de San Pablo, el más importante del hemisferio sur, Glauco, fiscal y militante del PT, buscaba voluntarios para supervisar la elección. Comentó que su temor era “el asedio electoral y también al boca de urna, como decimos en Brasil”. Una campaña que es hecha para inducir al votante a que elija a Flávio Bolsonaro y la fiscalización persigue cohibir ese tipo de práctica. Ya hubo denuncias sobre eso en la primera vuelta”.

En la esquina de la tradicional avenida y Pamplona, Aline, una mujer de unos 50 años, con la remera roja del PT y stickers de Lula, le explicó a este enviado: “Soy nordestina, de Pernambuco como Lula, y gracias a él pude estudiar y desenvolverme bien en la vida. No podemos volver a lo peor de Brasil con Bolsonaro”.

Una pareja de jóvenes mostraba un cartel con pequeñas fotos de desaparecidos durante la dictadura brasileña. Sobre ellas, un título decía: “Quien se duerme en democracia, se despierta en dictadura”. Sobresalía una imagen en tamaño más grande de una estudiante universitaria, Maria Augusta Thomaz (1947-1973), asesinada por el régimen militar a los 26 años. Era de Leme, la misma ciudad que ellos, ubicada a 190 kilómetros de San Pablo.

Denuncias por falta de transporte

Las redes sociales se transformaron también en un vehículo para arengar, estimular o reconocer en su vocación democrática a miles de brasileños que fueron a las urnas. Un video originado en Bahía mostró cómo se abría un portón a las 8 de la mañana y decenas de nordestinos ingresaban corriendo a votar, documento en mano y con la otra formando la “ele” como señal de apoyo a Lula.

Pero también se vieron gestos antisemitas, imputables como delito racial según las leyes brasileñas. En el Colegio de San Ignacio, en Río de Janeiro, una joven ingresó a votar mientras hacía el saludo nazi, con una remera de Brasil y la gorra del movimiento MAGA que suele utilizar Donald Trump. Fue repudiada y solo detuvo la marcha para preguntarle a alguien que la filmaba si era comunista. La persona aludida se escucha cómo le responde: “Soy judío”. Y la mujer sigue su camino.

En 2022, después de la derrota en las presidenciales de Jair Bolsonaro con Lula, hubo cientos de bolsonaristas que repitieron el gesto nazi a la puerta de un cuartel. Fue en el 14.º Regimiento de Caballería Mecanizada en San Miguel del Oeste, en el estado de Santa Catarina.

Estas manifestaciones, aisladas pero que marcan un perfil del votante de extrema derecha, convivieron en las redes con denuncias como la de Thiago Ávila, el militante de Derechos Humanos. Referente de la flotilla Global Sumud, declaró que gobernadores e intendentes en determinados estados brasileños, compañías aéreas y de buses, entorpecieron el transporte de los partidarios de Lula.

En flagrancia, Pablo Souza, el secretario de Movilidad de la ciudad de Salvador, la capital de Bahía –gobernada por el partido União, de derecha–, fue denunciado y se pidió su detención por reducir la capacidad de transporte en un 50 por ciento. No fue casualidad. Esos buses transportarían a muchos electores del PT y aparecieron curiosamente identificados con stickers del partido de Lula, según la intendencia.

gveiga@pagina12.com.ar

 

 

FUENTE PAGINA 12

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