Que los trabajadores sean unidos, esa es la ley primera
: Agustín Lewit En aquella frase, cuya potencia sintetizada la ha vuelto célebre a lo largo de la historia, parece condensarse tanto un diagnóstico –la dispersión de los trabajadores– como también la clave de su éxito: sólo la unión y organización de los mismos podrá poner fin a su opresión.
