Sin pago de salarios de abril y con más de 50 choferes afectados, trabajadores de la empresa de transporte El Nene paralizaron sus servicios durante 48 horas en Catamarca. La UTA local afirmó que el conflicto responde a la quita de subsidios nacionales y al aumento del combustible, y no descartan nuevas medidas de fuerza.
La crisis del transporte público llegó a Catamarca con crudeza: los choferes de la empresa El Nene, una línea clave en la provincia, siguen sin cobrar sus salarios correspondientes a abril. Ante el incumplimiento patronal, los trabajadores frenaron el servicio durante 48 horas, los días jueves y viernes, en una medida que visibiliza el impacto del ajuste nacional sobre un sector cada vez más asfixiado. Desde la Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificaron la gravedad del conflicto, que afecta a más de 50 empleados y genera una «incertidumbre total» sobre la continuidad operativa de la firma.
El secretario general de UTA Catamarca, Juan Vergara, explicó que el gremio agotó instancias previas antes de llegar al paro. «La semana pasada notificamos a la Secretaría de Transporte y a la Dirección de Inspección Laboral por el incumplimiento salarial. La empresa El Nene obviamente no dio cumplimiento al tema del pago», afirmó en referencia al gobierno provincial de Raúl Jalil. Vergara diferenció la situación de esta empresa respecto de otras líneas que, al menos, comenzaron a abonar pagos parciales: en El Nene, ningún trabajador cobró.
Al analizar las causas del conflicto, el dirigente sindical evitó señalar un único responsable y apuntó a una crisis estructural. «Hay un combo de todo», resumió, mencionando explícitamente la quita de subsidios nacionales dispuesta por el gobierno de Javier Milei, el constante aumento del precio del combustible y las severas dificultades financieras que atraviesan las empresas del sector. A eso sumó una precarización que viene de larga data: los choferes «vienen cobrando el sueldo en dos partes prácticamente», visibilizó Vergara en diálogo con Radio El Esquiú 95.3.
«Nos está castigando por todos lados», lamentó el gremialista, quien también recordó el rol social esencial del transporte público, utilizado a diario por estudiantes y trabajadores. «Lo que menos queremos pensar nosotros es que una empresa vaya a quebrar», sostuvo, en un intento por equilibrar la defensa del empleo con la necesidad de garantizar el servicio. A pesar del malestar, desde UTA aseguraron que mantienen canales de diálogo abiertos con el área de Transporte provincial y con las cámaras empresariales para «garantizarle la estabilidad a la gente».

Por estas horas, las expectativas están puestas en la acreditación de subsidios provinciales que puedan destrabar el conflicto y llevar alivio a los trabajadores. Sin embargo, Vergara fue tajante: si los atrasos salariales persisten, no se descartan nuevas medidas de fuerza en los próximos días. «Es la única herramienta a veces que nos queda para que escuchen los reclamos que tenemos», advirtió el dirigente, mientras la incertidumbre se extiende tanto entre los choferes como entre los usuarios que dependen de un servicio cada vez más frágil.
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