La revolución futbolística del nuevo campeón del mundo empezó en 2004 con Luis Aragonés. De La Furia al Tiki Taka.
“España tiene que dejar de ser toro para ser torero”. Lo dijo César Luis Menotti en 2004 en Chiclayo, Perú. En ocasión de la Copa América, simultánea a la Eurocopa en la que asumía Luis Aragonés como entrenador de la selección ibérica.
Cuenta la leyenda que Aragonés se enojó con Menotti por la frase, pero inmediatamente le hizo caso. La declaración de Menotti fue para el diario El Mundo, de Madrid; se la formuló al periodista argentino Sergio Levinsky. Aragonés tanto le hizo caso a Menotti que su selección pasó de la clásica Furia a lo que los españoles llaman Tiki Taka sin solución de continuidad.
España ganó la siguiente Eurocopa en 2008, con ese cambio radical en la forma de jugar. Y eso se transformó literalmente en escuela. En efecto, desde las escuelas de fútbol hasta las divisiones menores de las selecciones y la mayoría de los clubes y colegios, se insistió con la “línea Aragonés”: la paciencia, la búsqueda de perfección de la técnica de manera enfermiza, la convicción de mantener una idea con cualquier resultado. Dejar atrás los miedos y pasar al ataque, literalmente, desde la estética.
Se dice erróneamente que esta España es “hija de Guardiola” y es, en la práctica, al revés. Pep asumió para el inmenso Barcelona que construyó recién en 2008, cuatro años después que Aragonés y tras aquella conquista de España en la Eurocopa. Incluso Aragonés en la selección le insistió a Xavi con que jugara más adelantado que en Barcelona y ese fue uno de los puntos decisivos.
Luego llegó Vicente del Bosque, quien persistió (en) y perfeccionó esa idea, y la España campeona del mundo de 2010 en Sudáfrica fue la más estética, la que más jugó, paradójicamente, “La Nuestra” en la Era Moderna del fútbol, hasta que llegó al título actual de la misma manera con De La Fuente, justamente un entrenador de los canteranos del nuevo fútbol español.
En el medio, el affaire Lopetegui, el cambio de DT antes del comienzo de Brasil 2014, la llegada de Hierro. Y más tarde Luis Enrique con la misma idea que hoy ostenta el portentoso PSG.
Lo concreto es que nunca una selección mantuvo una misma idea de juego durante 22 años consecutivos. Ni siquiera Brasil. Scaloni llevaba 8 años de “la vuelta a La Nuestra”, paradójicamente con el apuntalamiento de Menotti, quien lo ratificó desde el cargo de Director General de Seleccionados nacionales que le otorgó Chiqui Tapia. Recién en el último partido la Scaloneta, fundida físicamente, solo por necesidad, pasó de torero a toro.
España nunca dejó de ser torero.
El Flaco, al cabo, fue el “culpable” de las dos cosas: de la recuperación de la identidad de la Selección Argentina y de aquel consejo a Aragonés que este domingo cortó la ilusión de la cuarta estrella.
Página/12
