Las principales centrales sindicales, CGT, CTAs, junto a la UTEP y el movimiento Ni Una Menos, reclamaron al Gobierno medidas urgentes para frenar la escalada de endeudamiento y morosidad que ya afecta a más de 21 millones de personas. «No fue un revólver en la cabeza, fue una motosierra en los salarios», fue la consigna que resonó en Plaza de Mayo.
Miles de manifestantes colmaron esta jornada las inmediaciones del Palacio de Hacienda, en una movilización convocada por la CGT, las dos CTA, la UTEP y Ni Una Menos para exigir un programa de desendeudamiento familiar y poner límites a lo que califican como «usura financiera». La protesta, que contó con columnas de sindicatos y agrupaciones políticas, tuvo lugar frente a un Ministerio de Economía vallado y con fuerte custodia de la Policía Federal, en medio de la difusión de datos del Banco Central que muestran que la morosidad de las familias alcanzó su nivel más alto en 20 años.
Jorge Solá, uno de los titulares de la CGT, afirmó a TN que «no es un asunto entre privados, es una responsabilidad de la política económica del Gobierno», y justificó la marcha como una respuesta a la «pandemia de endeudamientos» que atraviesa la ciudadanía. Durante la protesta, la central cegetista presentó un petitorio formal ante la cartera de Luis Caputo con tres puntos clave: exigir la regulación de las tasas de interés por parte del Banco Central, un plan de refinanciación para Pymes que están en riesgo, y un programa de desendeudamiento familiar que contemple tasas acordes a la evolución de los ingresos.

El reclamo se enmarca en una realidad alarmante. Según datos oficiales, unos 21 millones de argentinos mantienen deudas vigentes , y cerca de 5,8 millones ya se encuentran en situación de mora (con más de 90 días de atraso). La mora bancaria de los hogares pasó de un 4,5% en mayo de 2025 al 12,8% en mayo de 2026, con un leve freno al 12,7% en junio. Esta escalada, que acumula 19 meses consecutivos de alza, se explica por la caída del salario real y la suba de las tasas de interés durante 2025. Los jóvenes son los más golpeados: 4 de cada 10 menores de 35 años con préstamos activos tienen al menos una obligación en mora.
El testimonio de María Victoria, una manifestante que habló con La Nación Más, puso rostro a la tragedia: «Me dejaron sin trabajo, pedí plata a dos financieras y debo 5.600.000 pesos al banco, no sé cómo los voy a pagar. Estoy a cargo de mi hija, que tiene una enfermedad poco frecuente, nos derivaron de la obra social y está muy complicada», relató entre sollozos. La protesta también contó con la adhesión del movimiento feminista, que llevó la consigna «No fue un revólver en la cabeza, fue una motosierra en los salarios» para visibilizar el impacto de la crisis económica en los hogares, especialmente en las mujeres que sostienen la economía familiar.
Desde las organizaciones sindicales advirtieron que la situación podría desencadenar un estallido social si el Gobierno no toma medidas. Si bien el oficialismo celebró una mínima desaceleración en el índice de mora en junio, los especialistas señalan que esta baja es un «efecto contable» por la caída en la originación de nuevos préstamos y el pase a pérdida de créditos incobrables por parte de los bancos. En las entidades no financieras (billeteras virtuales, cooperativas y mutuales), la morosidad ya alcanza el 33%, reflejando que las familias, ante el cierre del crédito bancario, recurren a opciones más costosas y menos reguladas para subsistir.
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